Marea blanca por Diego Monestina

Los participantes recibieron una camiseta conmemorativa de la quinta edición de la marcha a Peña Cabrera. / E. C.
Los participantes recibieron una camiseta conmemorativa de la quinta edición de la marcha a Peña Cabrera. / E. C.

Más de un centenar de vecinos recuerda al joven fallecido en Gijón con una caminata | Recorren cinco kilómetros para rendirle tributo junto a su placa en Peña Cabrera. En esta quinta edición, también honraron a Cesáreo Meana

E. FERNÁNDEZ CABRANES.

A las once de la mañana más de un centenar de personas iniciaba, en la plaza del Emigrante de Santolaya, la quinta edición de la marcha a Peña Cabrera 'Caminando por Diego', en recuerdo a Diego Monestina, el niño de 13 años fallecido en un fatídico accidente de tráfico en Gijón en 2012. Con camisetas blancas conmemorativas de esta iniciativa, todos los participantes -vecinos, amigos, familiares y compañeros del joven del Instituto de Villaviciosa- caminaron durante dos horas para recorrer los cinco kilómetros que separan Santolaya de Peña Cabrera. A la una de la tarde, tuvo lugar una ofrenda floral y una misa de campaña, oficiada por el actual párroco de Colunga y antiguo de Cabranes, Gaspar Muñiz, junto a la placa que hay en la peña en memoria del joven.

«Fue muy emotivo. A la familia nos prestó mucho. Gaspar tenía mucha relación con Diego. Le conocía personalmente muy bien. Mi hijo mayor, Pablo, fue su monaguillo en Cabranes y Diego, que iba detrás de su hermano en todo, hacía de asistente y les ayudaba también. La unión que tenían los dos hermanos con Gaspar era grande, mis hijos disfrutaban mucho de su compañía», comentó Santos Monestina, el padre del joven fallecido, quien quiso destacar que «este año la misa también sirvió para recordar a otro vecino, Cesáreo Meana que falleció hace poco». Diego Monestina y Cesáreo Meana eran compañeros del grupo de montaña Ensiluz, el colectivo que se encarga de organizar lo que su vicepresidente, William Lloris, calificó como «una marea blanca por Diego Monestina». «Era mi sobrino, un chaval de lo más activo y desde su pérdida le recordamos anualmente con esta cita», dijo. Lloris aclaró que «este año, en vez de una ramo de flores depositamos dos allí y también recordamos a Cesáreo Meana, pero esta marcha es en honor a Diego. A Cesáreo le organizaremos algo personal para el carnaval, ya que era una celebración en la que él se involucraba mucho».

Con gaita y tambor

A las dos de la tarde, los participantes en la marcha celebraron una comida de confraternización en el área recreativa. «Te das cuenta de cuánta gente le quería. Hay un ambiente muy reconfortante, nos sentimos muy arropados. No faltó nadie», explicó el progenitor. A su lado, la familia de Diego al completo, tíos, primos y demás. «Lo que más me emocionó fue que estuvieron los hermanos Hevia acompañando con su gaita y tambor la caminata y luego la misa. José Ángel y María José Hevia hicieron que esta edición fuera muy especial. Me decía mi mujer (Rosa Pilar Labra) que había más gente que otros años y la verdad es que puede que sí, este año vinieron incluso los niños», indicó.

Tampoco faltó a la cita el alcalde de Cabranes, Gerardo Fabián, uno de los colaboradores en la marcha. «Es una cita que se ha consolidado, cada vez somos más. Colaboran también diez empresas locales para poder entregar las camisetas», explicó. Fabián recordó que «la muerte del niño fue un duro golpe para el concejo, una catástrofe, una desgracia para la familia. La idea surgió como un gesto entrañable con la familia, poder ver a todo el pueblo unido por su hijo, aunque nadie se lo vaya a devolver, siempre es gratificante».

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