Mes y medio esperando por el gas

Marcos Sánchez y Claudia Galiano entrando en su casa. /  A. G.-O.
Marcos Sánchez y Claudia Galiano entrando en su casa. / A. G.-O.

Claudia Galiano y Marcos Sánchez no pueden estrenar su vivienda de Luanco, que SEDES les entregó sin la instalación rematada y sin certificar por el Principado

A. G.-OVIES LUANCO.

El pasado mes de septiembre, Claudia Galiano y Marcos Sánchez compraron su primera casa. Lo hicieron con «toda la ilusión del mundo» pero 45 días después todavía no han podido entrar a vivir en ella. La falta de suministro de gas les impide mudarse al que ya debería ser su hogar. Tienen un niño pequeño y, según dicen, «no podemos estar allí porque no hay agua caliente ni calefacción en condiciones». Es una vivienda unifamiliar de una promoción de Liberbank, llevada a cabo por la promotora Beyos y Ponga y vendida por medio de SEDES. Se encuentra a la entrada de Luanco.

«Unos y otros echan balones fuera», asegura. La pareja ha intentado por todos los métodos que les solucionen este problema. Han acudido a la entidad que les vendió la vivienda y hasta a la Consejería de Industria sin ningún éxito. La única solución que les han dado, por el momento, es la de colocar un calentador eléctrico y unos radiadores de aceite. Algo «insuficiente» y que, además, les supone un gasto extra.

El miércoles un instalador se encargó de colocarles unos reguladores de presión, «pero no terminó su trabajo por causas que desconocemos». El proceso ahora depende de que una empresa acuda a certificar la instalación de la que tiene que dar aviso al Principado para que éste otorgue a los nuevos propietarios un código con el que poder llamar a EDP para que les suministre el gas. Este proceso podría demorarse varias semanas. «No vamos a tener gas ni para diciembre», lamentan. En total, esta situación afecta a ocho viviendas de la promoción.

«Ya no nos creemos nada. Son todo malas contestaciones», critican. Ha sido su insistencia lo que les ha permitido ir dando pequeños pasos en busca de una solución, aunque siguen sin ver el final del túnel. Por el momento, llevan más de cuarenta días pagando una hipoteca sin poder disfrutar de su hogar. «Nos da igual de quien sea la culpa, solo queremos una solución», sentencian.

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