La misa asturiana de gaita opta a ser Patrimonio Inmaterial de la Humanidad

Llorián García, en la misa de gaita celebrada en la iglesia del monasterio de Valdediós. / AURELIO FLÓREZ

Los asistentes a la ceremonia, celebrada en Valdediós, defienden la divulgación de esta eucaristía, «con 400 años y única en el mundo»

ELENA RODRÍGUEZ VALDEDIÓS.

«Ha sido genial. Nunca la había escuchado». Ésta era la primera impresión de Maite Larré al concluir la misa asturiana de gaita que se celebró ayer en la iglesia del monasterio de Valdediós. La idea surgió de las Carmelitas Samaritanas del Corazón de Jesús en su intención de llenar de nuevo de vida el cenobio y fue apoyada por la Fundación Cardín. Para la ocasión contaron con la colaboración del taller 'Lolo Cornellana' de la Fundación Salas, con doce cantores, los gaiteros Xaime Menéndez y Llorián García; el solista Pepe l'Molín y la cantante invitada Mari Luz Cristóbal Caunedo. Todos ellos, dirigidos por Joaquín Valdeón.

«Iniciativas como ésta ayudan a divulgar una misa que hasta ahora desconocíamos, pese a que tiene cuatro siglos de historia y es Bien de Interés Cultural (BIC)», añadía su hermana Cristina Larré. Lo que ha llegado para la mayoría es el himno regional que suena en las fiestas patronales. «Sin embargo, oír al coro cantarla en latín, con ese acabado propio de la tonada y la aportación de la gaita... Para nosotros es toda una novedad», afirmaba Eugenio Alonso. Son precisamente estas características las que la hacen «única en el mundo», señaló al finalizar el director musical del taller, Joaquín Valdeón. «Solamente hay algo parecido en el norte de África, con una cornamusa. En cambio, en Europa, es el único lugar donde hay misa de gaita. Existió en otros lugares, como Galicia, Zamora..., pero se perdió. Y es aquí, en Asturias, donde ha pervivido (en Llanes, Salas, Aller, Quirós y Lena, especialmente), ininterrumpidamente. La misa de gaita que se escucha es la que se hacía y se hizo siempre. De ahí el valor cultural que tiene».

Por este motivo, para destacar la importancia de «esta hibridación entre la música culta y popular» , el taller está trabajando para que la misa de gaita asturiana obtenga el reconocimiento internacional. Esto es, ser Patrimonio Cultural Inmaterial de la Humanidad. Y, para ello, «porque su interés es suprarregional y supranacional», ha cerrado una serie de actuaciones para fomentar su divulgación. Así, después de que se escuchara el año pasado en una abarrotada iglesia de los Jerónimos, el año que viene sonará en la iglesia del Monasterio de Santa María la Real de las Huelgas, en Burgos, y también hay previsión de que pueda hacerse en Roma, donde el taller ya tenía cerrada una actuación. Entre las iniciativas, figura hacer alguna grabación con el material recuperado por el taller.

Especial por muchos motivos

Como ocurrió en los Jenónimos, la iglesia del monasterio de Valdediós se llenó para una ocasión muy especial. La familia de Paco Paribañes cedió al taller una de sus gaitas, «una antigua, con muchas misas detrás y nos prestó poder utilizarla hoy», apuntaba Xaime Menéndez, quien, al igual que el solista Pepe l'Molín, solo en lo que va de año ha participado en 30 misas asturianas de gaita.

«Además, es muy posible que esta misa no se haya escuchado nunca aquí, pues que allí donde había órgano (como es el caso), la gaita quedaba fuera», añadía Llorián García. El gaitero quiso tener un recuerdo para Eladio Lozano, de Villaoscura, que falleció en 2016 a los 85 años. «Cantaba por otras iglesias del entorno y el suyo es el único testimonio que se conoce de misa de gaita por esta zona». Y Mari Luz Cristóbal -que empezó a cantar misa de gaita con el Gaitero de Veriña- agradeció al coro que cuente con ella. «Me ha permitido vivir cosas nuevas y imbuirme de esta cultura tan guapa para que no se pierda».

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