El negocio millonario del surf en Salinas

El Festival Longboard y el Surf, Music and Friends congregan a cientos de deportistas y a miles de visitantes para disfrutar de sus programaciones deportivas y de ocio.
El Festival Longboard y el Surf, Music and Friends congregan a cientos de deportistas y a miles de visitantes para disfrutar de sus programaciones deportivas y de ocio. / MARIETA

A la actividad empresarial se suman los dos festivales de verano, que congregan durante dos fines de semana a más de 100.000 personas

SHEYLA GONZÁLEZ SALINAS.

El slogan que ha puesto a Salinas en el circuito nacional e internacional como 'Ciudad del surf' parecía ser un simple reclamo turístico, pero los datos económicos y laborales de la localidad lo avalan. Más de una decena de empresas están asentadas en Salinas y viven directamente de este deporte. A ellas se suman otras tantas que, aunque diversifican el negocio, también se benefician de la actividad. Además hay que sumar los dos festivales de verano, que mueven a miles de personas durante dos fines de semana.

Los datos son claros y no dejan lugar a dudas: medio millar de empleos y más de cinco millones de euros generados con el surf a lo largo del año. Cifras que en ocasiones se quedan desdibujadas entre olas y tablas. «Los vecinos no se hacen una idea de todo lo que se genera con el surf. En muchas ocasiones se quedan en la superficie y solo ven jóvenes cogiendo olas. Esa desinformación hace que surjan muchas críticas en torno al sector que son desafortunadas a todas las maneras», apuntan los empresarios.

Salinas cuenta con ocho escuelas de surf autorizadas, muchas de ellas con albergues u hostales, con dos festivales internacionales, como son el Longboard y el Surf, Music and Friends, y una empresa dedicada a la producción y venta de tablas de surf, Slash. A ellos hay que sumar otras tiendas de ropa y complementos para la práctica de este deporte ubicadas en otras localidades de la comarca pero que se benefician de la práctica deportiva en Salinas.

Cada escuela contrata, no solo a sus gestores, sino a una media de cuatro o cinco monitores que se encargan de los diferentes cursillos o clases, que se imparten todo el año aunque es verano cuando viven su máximo apogeo. A estos hay que sumar el personal de recepción, mantenimiento, limpieza o cocina entre otros. «De junio a septiembre es para nosotros temporada alta. Por nuestras instalaciones pasan 300 niños esos meses, más familias o grupos que se quedan a dormir en nuestras instalaciones. Eso nos obliga a tener contratado a un equipo de unas doce personas de manera continuada», explica Idoia Nuñez, gerente de Alamar Surf House.

Los alojamientos hosteleros dedicados al surf cada vez son más recurrentes. Desde hace unos años cada vez son más las empresas que optan por rehabilitar una de las casas de Salinas para acoger sus cursillos y a la vez dar hospedaje a los visitantes. Es el caso también de El Pez Escorpión, que compagina ambos negocios. «Al año recibimos a medio millar de personas que contratan sus clases con nosotros. Nuestro hostal abre todo el año y eso te obliga a tener contratadas a personas fijas más algunas puntuales para realizar algunos servicios», comenta Carlos Meana, dueño del establecimiento.

Muchos surfistas llegan a Salinas desde otros puntos de la región o de España en busca de buenas olas, sobre todo estos meses, y con ellos traen su equipación. Pero son muchos los que compran tanto su ropa como complementos o tablas en Salinas. De eso vive la marca Slash, que produce y diseña tablas de surf que luego vende en su local de la calle Luis Hazeur. En su caso generan cinco empleos fijos, más otros puntuales, tanto en la tienda como en la fábrica. Su manager, Dani Artime, se encuentra estos días atareado para dar cumplimiento a todos los pedidos. «Durante todo el invierno preparamos la temporada de verano, que es muy fuerte. Aquí en Salinas vendes todo el año, pero los días cercanos a los dos grandes festivales todo sube, sobre todo en afluencia de gente a la tienda», apunta Artime, que explica a su vez que «muchos de los pedidos llegan desde el extranjero, que se interesan por nuestra marca».

La Abyss vende ropa y complementos en Piedras Blancas e igual que en Slash inciden en que la afluencia de gente es «constante. Todo el año damos salida a ropa, ya sea de una temporada o de otra. Con el surf en Castrillón el negocio está asegurado todos los meses», apuntan sus responsables. Pero no todo es de color de rosa, las grandes superficies y la venta online no ayudan a los empresarios del sector, que deben competir en venta de material con empresas de gran tamaño. «Muchas de las marcas venden directamente en sus páginas web y ponen ofertas que nosotros no podemos asumir como tienda pequeña, pero aún así logramos mantenernos y seguir con el negocio», comenta Carlos Meana, dueño de Never Sport, en Avilés.

Cuantificar los empleos generados es difícil ya que varían cada año según la demanda. Los cursillos y campamentos son constantes a lo largo de todo el verano pero con la llegada del invierno y el mal tiempo la práctica de este deporte en Salinas se antoja más complicada. En ese punto los dos festivales de verano sirven de plataforma para las empresas.

El negocio del festival

El Longboard, que se celebra del 27 al 30 de julio, recibió el año pasado más de 60.000 personas, datos ofrecidos por la Policía Local de Castrillón, aunque sus organizadores estiman que pudo ser ligeramente superior. En los cuatro días de duración generó más de dos millones de euros, que repercuten no solo en la organización, sino en las empresas locales y de la comarca. «Los hoteles se llenan, los bares, las tiendas de alimentación...es un poco todo. Más allá de las críticas por el ruido que pueda generar hay que tener en cuenta el dinero que generan», apuntó Pepe Hevia, organizador.

Del mismo modo, en el festival Surf, Music and Friends, que tendrá lugar del 3 al 6 de agosto, recibieron a más de 40.000 personas la pasada edición, generando un volumen de dinero similar al otro certamen. «El nivel comercial es muy bueno. Las empresas vienen y hacen contactos y ventas para el resto del año», comentó Meana, uno de sus creadores.

Juntos crean unos cien puestos de trabajo directos, y otros trescientos eventuales (repartidos entre montaje, seguridad o limpieza entre otros servicios). «Los festivales ponen a Salinas en el mapa y han conseguido darle visibilidad internacional, de ahí que logremos mantenerlos tantos años. Los vecinos tienen que ir más allá de la música y darse cuenta de todo lo que generamos y la de puestos de trabajos que creamos porque eso es bueno para toda la comunidad», recalcó Pepe Hevia. Aunque el negocio del surf en Salinas está en auge aún tiene mucho margen de mejor «si se sabe cuidar y valorar», apuntan.

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