La nueva crisis de la mancomunidad

Amelia Fernández se niega a asumir la presidencia hasta que Gozón asuma su deuda con el organismo El conflicto entre socialistas de Gozón y Carreño sitúa al ente al borde de la extinción

PEPE G.-PUMARINO CANDÁS.

Las diferencias políticas internas existentes entre los gobiernos socialistas de Carreño y Gozón vienen poniendo en jaque el futuro de la Mancomunidad del Cabo Peñas. Sus diferencias han quedado aun más claras estos últimos meses con la renuncia a la presidencia por ambas partes de este órgano supramunicipal. Mientras el alcalde socialista de Gozón, Jorge Suárez, apela al vencimiento de los dos años que establece el reglamento, su homóloga de Carreño, Amelia Fernández, se agarra a la defensa de los intereses de su municipio para asumir el relevo en el cargo presidencial. Así, pone como condición que el Ayuntamiento de Gozón reconozca toda la deuda contraída con la mancomunidad y se comprometa, de forma efectiva, a abonarla al igual que los intereses de demora derivados de los sucesivos impagos.

Entretanto, para el también ya expresidente, Jorge Suárez, dicho débito no está claro y, de ahí que haya recurrido a la Sindicatura de Cuentas del Principado para que sea esta institución quien aclare esta cuestión económica.

En esta crisis son las agrupaciones de IU de los dos concejos las que vienen exigiendo una solución al conflicto entre los socialistas. Desde las filas de este partido en Carreño se ha llegado a pedir la dimisión de la alcaldesa, Amelia Fernández, «por incumplir los estatutos que la obligan a aceptar el relevo en la presidencia y los intereses municipales con la mancomunidad». Ante estas acusaciones, la secretaria de política municipal de la agrupación socialista de Carreño, Teresa González, ha respondido que la coalición de izquierdas «tendrá que explicar la razón del cheque en blanco a que la alcaldesa asuma el cargo antes de aclarar las cuentas y de que Gozón reconozca la deuda contraída con el ente supramunicipal».

Hoy, nueva reunión

Y añadió que «resulta cuanto menos triste que sean los propios grupos municipales de Carreño quienes defiendan sin ton ni son los intereses de Gozón, precisamente el socio que ha llevado a la mancomunidad a una situación límite. Quizá -añadió- no recuerden que además de la situación económica, en los últimos años se han agravado los conflictos laborales y los impagos a las empresas que prestan servicios están generado reclamaciones de pagos e intereses. No sería de recibo que después de varios años en los que pudieron darse pasos para buscar soluciones, tenga que ser Carreño quien asuma las consecuencias, por cierto, todas ellas negativas».

La secretaria de política municipal sostiene que «más allá de cuestiones de interpretación de los estatutos, Carreño aceptará su presidencia en el mismo instante en que Gozón se comprometa a abonar la deuda contraída. Compromiso que deberá reflejarse en sus presupuestos municipales. Los grupos municipales de Carreño deberán explicar qué intereses defienden realmente», concluyó. Esta tarde hay convocada una nueva reunión en primera convocatoria para acerca posturas.

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