Paladas contra el cáncer de mama

Integrantes y voluntarios del equipo Asturias Dragón Rosa este sábado en el pantano de Trasona. / PATRICIA BREGÓN
Integrantes y voluntarios del equipo Asturias Dragón Rosa este sábado en el pantano de Trasona. / PATRICIA BREGÓN

El equipo Asturias Dragón Rosa forma y ayuda a mujeres que padecen la enfermedad

SHEYLA GONZÁLEZ TRASONA.

El Dragón Boat es una modalidad milenaria de piragüismo originaria de China. Lo que surgió como parte de la cultura asiática y que derivó en competiciones deportivas por todo el mundo, desde hace unos meses se ha convertido también en la mejor de las terapias contra el cáncer de mama.

El Club Asturias Dragón Boat ha sido el que ha puesto en marcha el primer equipo en la región con fines terapéuticos, el Asturias Dragón Rosa. La idea surgió hace unos meses en una competición en Murcia, región con gran tradición en esta modalidad. «Allí ya tenían formado un equipo, que compiten en una modalidad llamada BCS. Suelen competir entre ellas mujeres con cáncer, aunque luego las hay que también practican el deporte en categorías absolutas», explicó Adolfo Alonso, uno de los coordinadores del equipo en Asturias, que apostó por importar la idea al norte a petición del club murciano.

En esta modalidad deportiva se compite en una embarcación mayor, con entre diez y veinte piragüistas. Todos los palistas deben acompasar las paladas al ritmo que marque el tambor situado en la proa de la embarcación, mientras que en la popa se sitúa un timón, el encargado de llevar la dirección del barco. Las primeras concentraciones en el norte sirvieron para crear el primer club en Santander. «Nos dimos cuenta de que había que darle un empujón aquí y por eso nos decidimos a montar el equipo en Asturias», indicó Alonso.

En la actualidad está formado por quince mujeres que padecen o han padecido cáncer de mama. Se juntan los sábados en el pantano de Trasona para entrenar. El Ayuntamiento les cede un local para guardar la embarcación, pero aún queda mucho camino que recorrer. «Están empezando a sacarse licencias y a tener las equipaciones y todo eso requiere un desembolso», explicó el coordinador. Es por eso que buscan ayuda en empresas o entidades de la región que se presten a colaborar con ellas.

En los entrenamientos aprenden técnicas de remo y salen a navegar por el pantano. «Para ellas es una terapia porque comparten momentos y experiencias. Pero es que además supone un aliciente en su recuperación, ya que por las secuelas de la enfermedad muchas pierden movilidad o sensibilidad en el brazo y el remo les viene muy bien», comentó Adolfo Alonso.

Las siguientes actividades que tienen en mente es hacer una demostración en Salinas, así como un posible viaje al País Vasco, desde donde se les ha llamado para que cuenten su experiencia y plantar allí el germen de un posible equipo similar. «Es un ejemplo de como el deporte cumple una labor social importante y lo tenemos al lado de casa sin que muchas veces se conozca, estas iniciativas son las que necesitan apoyo de verdad», señaló Alonso.

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