Peregrinación maliaya a Lugás

La Santina de Lugás, durante la procesión, con los ramos. /  A. G.-O.
La Santina de Lugás, durante la procesión, con los ramos. / A. G.-O.

El párroco, Agustín Hevia, recuerda la visita al templo de unos padres cuyo hijo de seis meses sufría una enfermedad renalEl santuario reúne a un millar de personas de todas las parroquias del concejo

A. G.-OVIES VILLAVICIOSA.

El bar El Recreo, en Argüero, o las antiguas escuelas de San Justo se convirtieron ayer en punto de encuentro para cientos de peregrinos. Como manda la tradición, cada 8 de septiembre, los vecinos de las distintas parroquias de Villaviciosa se reúnen a primera hora de la mañana para poner rumbo al santuario de Lugás. A pie, andando, en bicicleta o a caballo. Los arcenes de las carreteras se llenaron de romeros, que durante toda la mañana ascendieron por el camino hasta el prau de las fiestas, ubicado junto a la iglesia. Las razones para hacer el recorrido son lo de menos, devoción, tradición o una promesa. En familia, en solitario o en grupo, ayer, Día de Asturias, más de un millar de personas se dieron cita en esta parroquia maliaya.

Poco antes de las doce del mediodía, los peregrinos más aventajados, que ya habían superado el largo recorrido, esperaban al resto de las comitivas junto a los árboles que rodean el exterior de la iglesia de Lugás. A esa hora, los distintos ramos salían en procesión para reunirse, poco después, con la imagen de la Santina de Lugás a las puertas del templo. «Este año están tardando mucho en sacar a la Virgen. Otras veces solemos tener que esperar por los ramos», comentaba Rocío Vega, presidenta de la Federación de Asociaciones Vecinales de Villaviciosa (Faavvi) y de la Asociación El Miravete de Lugás.

Finalmente, la procesión recorrió el trayecto desde el templo hasta la edificación exterior desde la que se oficia la misa y frente a la que cientos de personas aguardaban en sus sillas plegables. El párroco, Agustín Hevia, encargado de la homilía desde hace más de 40 años recordó cómo surgió su vocación como sacerdote en esa misma iglesia, en la que hizo su Primera Comunión con tan solo seis años y en la que ejerció como monaguillo poco después. Desde 2002, está al frente de la comunidad eclesiástica de la localidad.

Los vecinos de la comarca acudieron caminando a la iglesia, como manda la tradición

Hevia vivió desde su niñez el momento en que cientos de peregrinos llegaban hasta la iglesia «descalzos o de rodillas». Algunos cumplían así una promesa, otros lo hacían por devoción. Esa imagen es más difícil de ver hoy en día, aunque el peregrinaje a pie cobra fuerza con el paso de los años.

El párroco quiso compartir con el público asistente una historia que tuvo lugar hace pocos días, un signo de fe a la Virgen de Lugás. Y recordó que hace años unos padres acudieron al templo pidiendo que la operación a la que iba a enfrentarse su hijo saliese bien. El niño tenía entonces seis meses y sufría una enfermedad renal. Pasar por el quirófano era su única salvación. «Confiaban en los médicos, pero también le rogaron a la Santina de Lugás», relató. Hace unos días, los abuelos del pequeño volvieron a la iglesia, coincidiendo con la novena. «El niño, que tiene ahora tres años, está bien y no le quedó ninguna secuela de la intervención», aseguró.

V Memorial José Vega

Tras la misa y la procesión, la tarde continuó con el V Memorial José Vega de tonada asturiana. Cinco años en los que Lugás ha recibido a algunos de los mejores cantantes de la región. En esta ocasión, el público disfrutó con las voces de Ismael Tomás, Cristina Sánchez, Celestino Rozada y Noemí Alonso. El encargado de hacer sonar la gaita fue José Vega Flórez. La actuación de las orquestas Paréntesis y Reconkista y el espectáculo de fuegos artificiales clausuraron dos días de fiestas en esta parroquia maliaya.

Fotos

Vídeos