La piscina de la granja-escuela de Soto en la que murió Izan no tenía socorrista

C. R. AVILÉS.

La piscina de la granja-escuela 'Palacio de Bouza' de Soto del Barco en la que a finales del mes de julio falleció el niño Izan Álvarez Pérez, de cinco años, tenía 1,80 metros de profundidad, lo que hacía necesario la presencia de un socorrista, según la normativa autonómica, pero no lo había. Además, los diecisiete niños que había en ese momento en la instalación habrían exigido la asistencia de dos monitores. En su lugar, según el informe de la Guardia Civil que obra en el juzgado, había una monitora y una segunda de prácticas. La normativa obliga a contar con una persona con diploma de actividades de tiempo libre por cada diez niños.

Son, al menos, dos de las irregularidades cometidas en una granja-escuela con una gran experiencia en campamentos estivales y visitas infantiles clausurada desde que el pasado 26 de julio el pequeño Izan falleció ahogado en la piscina. Al menor, según explicaron fuentes familiares aquel día, no le gustaba el agua, por lo que no se explicaban que estuviera ni siquiera cerca de los vasos.

La directora de la granja-escuela Palacio de La Bouza, Conchita González, aparece en el informe como investigada por un presunto delito de homicidio imprudente. El día después del trágico accidente se acogió a su derecho a no declarar en el cuartel de la Guardia Civil de Soto del Barco. No así una de las monitoras que no supo explicar con certeza como había acabado el menor en el agua. «Vigilábamos al grupo y de pronto le vimos en la piscina flotando», aseguró a los agentes. Cuando se percató de lo que estaba ocurriendo, tanto ella como su compañera se tiraron «sin dudarlo» al agua y, una vez fuera, le practicaron maniobras de reanimación. Fueron infructuosas. El menor fue incinerado al día siguiente en la más estricta intimidad.

Fotos

Vídeos