Pravia, con mucha música

Los Yeppes, antes de iniciar el pregón /  PATRICIA BREGÓN
Los Yeppes, antes de iniciar el pregón / PATRICIA BREGÓN

El concierto posterior, con solo dos miembros de la formación original, rindió a un público lleno de amigos y seguidores de su época gloriosa Los Yeppes emocionan y divierten en Pravia con las anécdotas de su trayectoria

C. DEL RÍO PRAVIA.

Cuarenta y cinco años después, Los Yeppes volvieron a registrar ayer un lleno. Fue en el pregón y concierto ofrecidos en el Ayuntamiento de Pravia con motivo de las fiestas del Cristo y, aunque el público no salió tan bailarín como en los sesenta y setenta, la década en la que triunfaron por los escenarios de toda España, el encuentro resultó mucho más emotivo que aquellas galas para Pepe Álvarez, Paulino Vázquez, Pepis Delman, Jorge Díaz y Gustavo Blanco.

Fue Gustavo Blanco, el batería, el encargado de redactar y leer un pregón que acompañaron con fotografías de la época y que comenzó pidiendo disculpas a Pepe Álvarez, que por lo visto ha conocido más sobrenombres que guitarras. Si en Avilés es conocido por 'El del Agua', de aquella era 'El de Encarna', pero Blanco cometió el lapsus de adjudicarle 'el de la peluquería LuAniDel' en un trabajo conmemorativo relativamente reciente. ,

Tras este guiño al compañero, Blanco explicó que Los Yeppes comenzaron en guateques en el Círculo Mercantil, amenizando bailes en los salones de los pueblos y en fiestas e incluso en las llamadas filas de bodas (el baile que dan los novios el día de la boda por la noche). «La cosa funcionaba cada vez mejor y ya empezábamos a tener salidas a salas de fiestas cercanas», relató. Después llegaron las mejoras salas de la región, entre otras el Parque del Piles de Gijón, el Casino de Luarca, el Club Náutico de Salinas o el Hotel Luzana de Avilés, y un salto internacional que sorprendió hasta a los propios componentes. Llegó en la segunda época de Los Yeppes, con cambios en la formación que se enfocó hacia una mayor profesionalización.

Durante veinte días actuaron en el Club Sportif de Bruselas, regentado por un cántabro que les refirió que «en el Sindicato Nacional del Espectáculo en Oviedo le aconsejaron que llevase a Los Yeppes de Pravia». A aquellos conciertos fueron a verlos emigrantes de Pravia y Soto del Barco desde la vecina Alemania.

La repercusión de la gira se tradujo en «un montón de ofertas de trabajo» a la vuelta tras las que llegó un contrato para actuar en la Sala Canciller de Madrid durante un mes. «Sin pensarlo dos veces» se fueron a la aventura madrileña y el mes que iban a pasar allí se alargó cinco años. Entraron en las prestigiosas cadenas 'Mónaco' y 'Consulado' y de la mano de Toni Caravaca, que llegó a convertirse en manager de Julio Iglesias y de José Luis Rodríguez 'El Puma', entre otros, recorrieron todo el país.

Gustavo Blanco tuvo un recuerdo para José Luis Ares 'Piño', José Luis 'Botamino', Julio Rodríguez, Barry, el de La Felguera, Juan Antonio y Emilio, organista que se llevó Juan Pardo tras ofrecerle «un contrato aparentemente mejor que el que tenía con nosotros», comentó maliciosamente Blanco. Se acordó también del taxista Etelvino, que los llevó a ciento y un lugares en la primera época, antes de que le compraran un Buick a Gerardo, el del Café El Rubio. Un coche que lo más liviano que les hizo fue dejarlos tirados en Pajares, por lo que no tardaron en cambiarlo por una furgoneta.

Blanco recordó que a 'Paulinín', «con aquella cara de niño, que lo era, le decían que no podía entrar por no tener la edad», percances subsanados tras hablar con el encargado de turno. También rememoró cuando «con un llenazo impresionante tuvimos que dejar de tocar 'La Yenka', ritmo de moda en aquel entonces, porque se venía abajo el piso de madera del salón donde se hacía el baile» en La Montera (Langreo) o cuando tocando en Luarca, por San Timotero, el alcalde Bernaldo de Quirós propuso, micrófono en mano, nombrarlos hijos adoptivos de Luarca. «Esto sería hacia las 6 o 7 de la mañana, cuando ya mandaban las burbujas del champán».

Ayer quien mandó fue la música y el concierto en el patio del Ayuntamiento fue el mejor broche posible a una tarde de fiesta y emociones.

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