Premio a la psicología deportiva

Diego Fuertes, junto a jóvenes jugadores del Balonmano Corvera, en el polideportivo de Las Vegas. / PATRICIA BREGÓN
Diego Fuertes, junto a jóvenes jugadores del Balonmano Corvera, en el polideportivo de Las Vegas. / PATRICIA BREGÓN

El jurado reconoce su proyecto de Máster realizado sobre el trabajo de psicólogo con el Club Veteranos Corvera-Handball | El corverano Diego Fuertes obtiene uno de los galardones Isabel Blanco de la UNED

S. GONZÁLEZ LAS VEGAS.

La Universidad Nacional de Educación a Distancia convoca cada año los premios Isabel Blanco en los que reconoce los mejores trabajos presentados en el Máster de Psicología del Deporte. Esta titulación es la que realizó el corverano Diego Fuertes García, que no dudó en presentar su proyecto de máster como candidato a los galardones. Finalmente el jurado reconocía el valor de su trabajo y le concedía uno de los premios de esta edición.

Diego Fuertes realizó su proyecto de máster junto a los integrantes del Club Veteranos Corvera-Handball, que entrenan semanalmente en Las Vegas. Su intervención en el equipo tuvo tres vertientes, por un lado trabajó codo a codo con los entrenadores, por otro con los deportistas, y finalmente también con las familias. «Estoy muy contento sobre todo por la gente del balonmano por como me acogieron y me dieron las facilidades para trabajar. Finalmente fue un proyecto muy amplio», apunta Diego Fuertes.

Eligió el equipo porque «conocía a los entrenadores de toda la vida del barrio» y quería ayudarles. El proyecto sirvió para ayudar a la categoría cadete, la superior, a conseguir sus objetivos, trabajando con ellos las habilidades psicológicas que les ayudasen en la preparación de la competición y enriqueciesen su rendimiento. «Con los más pequeños refuerzas otros aspectos como prepararlos para la derrota, favorecer su confianza o el autoestima», aseguró el psicólogo. Temas similares fueron los tratados con los entrenadores, «siempre teniendo en cuenta la edad de los jugadores a los que entrenan».

En cuanto a las familias fueron sesiones, en ocasiones, más complicadas. «Quise ahondar en la presión que a veces hacen sobre sus hijos, a cómo ser un buen modelo para ellos», reconoce Fuertes, que también tocó con ellos las peleas entre familias en los encuentros deportivos. «Fue la última sesión y la más polémica porque era el tema que más cuesta tratar con ellos al ser el que está más de moda», señala.

Actualmente compagina su trabajo con las sesiones con el Veteranos Corvera-Handball. Y es que Diego Fuertes pronto se dio cuenta que «estar en el club era algo más que jugar en un equipo de balonmano, significa formar parte de una familia». Sigue desarrollando su proyecto al que incorpora nuevas técnicas para «contribuir a la creación de un club sólido», destacó el psicólogo corverano.

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