La primera plantación de kiwi de Carreño

El joven productor Iván Busto Menéndez observa su plantación de kiwi, en Perlora. / P. G.-P.
El joven productor Iván Busto Menéndez observa su plantación de kiwi, en Perlora. / P. G.-P.

La ha impulsado el joven agricultor Iván Busto, de 24 años, que este año recolectará la primera cosecha en la parcela que tiene en Perlora

PEPE G.-PUMARINO PERLORA.

El concejo de Carreño cuenta ya con una explotación de kiwi, pionera en el municipio. Al frente está el joven de 24 años Iván Busto Menéndez, quien pese a su vocación de mantener la actividad ganadera heredada de su padre, optó por elegir otra diferente, centrada en el sector frutícola. Por eso, ha decidido volcar sus esfuerzos y su dinero en la plantación de kiwis. Lo hace por dos motivos. Por las excelentes condiciones del terreno y por la creciente demanda existente de este producto. «Mi inclinación de toda la vida fue continuar con la explotación ganadera heredada de mi padre, pero ante las muchas dificultades que plantea esta actividad, desistí, porque no estoy dispuesto a convertirme en un esclavo de los créditos bancarios», explica. No obstante, en su casa conocida como 'La Pedrera', sigue habiendo alguna res, «pero solo como ganado de carne, para mantener el gusanillo».

No es nuevo en el gremio. Primero plantó manzanos de sidra, pero no quería ceñirse solo a este cultivo y apostó por el kiwi. Es una iniciativa nueva en el concejo de Carreño, en la que tiene depositada toda su confianza. «Este año podré recoger la primera cosecha, que será en torno a tres o cuatro toneladas, el 40% de la plantación. Con vistas a los dos próximos años ya alcanzará el pleno rendimiento».

De partida, son 2.000 plantas las cultivadas, «machos y hembras», en una superficie total de 30.000 metros cuadrados. Hierba, riego y poda constituyen el mantenimiento básico.

Pese a que la inversión inicial «es bastante importante», cuenta con el apoyo familiar. «Hay que tener en cuenta que esta actividad no es a medio y largo plazo; que durante los años iniciales solo es trabajo sin beneficio económico alguno. Solo se debe tener fuerza de voluntad y perseverancia, que es lo más importante en este gremio», manifiesta.

«Es muy agradecido»

También pone de manifiesto las ventajas que tiene este tipo de cultivos. «Entre ellas, que se trata de un árbol excelente que no se ve afectado por las plagas y es muy agradecido: cada planta produce muchos kilos».

En estos momentos, en la región no existen muchas explotaciones dedicadas al kiwi. La razón es que, pudiendo aprovechar el terreno, los agricultores no se decantan por este producto. Por eso, afirma, «podría haber muchas más plantaciones. Yo, la verdad, es que veo mucho futuro en él. Ahora mismo, somos cuatro los que nos dedicamos a esta labor».

El kiwi asturiano tiene muy buena fama a escala estatal y en la región dispone de las condiciones idóneas. La cosecha se hace en noviembre y, previamente, se realizan controles del nivel de azúcar del fruto. Su recolección se realiza en toda la plantación. Tras este proceso, tiene lugar su clasificación y se transporta a unas cámaras frigoríficas como paso previo para ponerlo en el mercado.

Iván Busto ofrece otro dato como miembro que es de la Asociación Asturiana de Profesionales del Kiwi (AAPK): «De los que la integramos, solo dos somos jóvenes. El resto esta ya casi en edad de jubilación», concluye.

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