«No puedo poner la calefacción y tengo diez grados en casa»

María Isabel González señala la caja que le obliga a cambiar EDP. / A. G.-O.
María Isabel González señala la caja que le obliga a cambiar EDP. / A. G.-O.

María Isabel González, de Quintes, lleva desde junio reclamando un aumento de potencia que aún no ha logrado, pese a pagar 500 euros

ALICIA G.-OVIES QUINTES.

El frío ha llegado con ganas y las bajas temperaturas son un reflejo de que el invierno está a la vuelta de la esquina. Con las calefacciones a máxima temperatura en la mayoría de los hogares, María Isabel González, vecina de Quintes, tiene que conformarse con una estufa de gas. El pasado mes de junio, tras el cambio de contadores, solicitó a la empresa EDP un aumento de la potencia porque no podía «ni usar un secador». Medio año después, tras varias reclamaciones y quinientos euros pagados sigue sin tener una solución.

María Isabel cuenta actualmente con 1,2 vatios. En junio decidió pedir un aumento de potencia a EDP. Según su testimonio, la empresa le explicó entonces que para poder hacerlo debían llevar a cabo un cambio de los cables que van desde el poste hasta la caja de su casa para adaptarse a la legislación vigente. Sería una obra que debía costear ella puesto que su vivienda se encuentra en una zona rural. Tras acudir en tres ocasiones a Consumo y presentar varias reclamaciones, esta vecina optó por pagar los quinientos euros, ya que cada vez estaba más cerca el frío.

«Pagué el 30 de octubre. Me dijeron que tenían un mes para poder hacer la obra, pero a día de hoy aquí no ha venido nadie», afirma. La última explicación que le dieron hace tres días es que para poder llevar a cabo los trabajos antes debe cambiar la caja de su casa, una modificación de la que también debe encargarse ella. Asegura que cada vez que llama a la empresa le aseguran que las obras se estaban llevando a cabo.

La falta de soluciones y de respuestas han causado la desesperación de María Isabel, quien hasta hace unos meses vivía con su madre de 80 años. Ahora, y ante la falta de calefacción, ha tenido que ser su hermana quien se ocupe de ella. «No puedo poner la calefacción. Tengo diez grados en casa», critica. Una placa de gas le permite hacer la comida, ha comprado una estufa para tener algo de calor y cuenta con un calentador aerothermia, de muy bajo consumo, para tener agua caliente y ducharse.

Ante esta situación, decidió solicitar ayuda al electricista que le hizo la instalación de su hogar. «Se puso en contacto con un trabajador de la Consejería de Industria y tengo un informe interno del Principado a EDP en el que se dice que no hace falta cambiar los cables para elevar la potencia, solo la caja», afirma. Unos documentos que, hasta el momento no le han servido para poder «vivir con normalidad» en su hogar.

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