130 sacos de residuos en diez kilómetros de río

Heber Arenas, junto a varios de los sacos de basura que recogió del río Linares. / H. A.
Heber Arenas, junto a varios de los sacos de basura que recogió del río Linares. / H. A.

Pese a la cantidad de objetos recuperados, asegura que ahora «la gente se lo piensa dos veces antes de tirar basura» a los cauces

ALICIA G.-OVIES VILLAVICIOSA.

El año que viene hará una década desde que Heber Arenas se propusiera limpiar el río Linares y varios de sus afluentes en Villaviciosa. Una labor que le lleva todo el verano y que calcula no acabará hasta dentro de tres o cuatro. Antiguos vertederos ilegales en los márgenes de los arroyos son la principal causa de la gran acumulación de residuos que ha tenido que recoger desde 2009, aunque los tramos más afectados ya han sido limpiados. «Cada vez hay menos que recoger. La gente tiene más conciencia medioambiental y ya se lo piensan dos veces antes de tirar objetos a los ríos», explica.

Este verano, el maliayo se propuso limpiar el río Valdediós desde su unión con el Linares hasta la zona alta, donde se mezcla con el Rozaes. Aunque acabó siendo casi el doble. «Gracias a la ayuda de dos amigos, que pudieron acompañarme en varias salidas, llevamos ya diez kilómetros», asegura a expensas de limpiar el último tramo. Por el momento, ya ha sacado 130 sacos de basura y calcula que le quedarán unos veinte más.

¿Qué ha recogido? Desde plásticos, pasando por metales, pilas y ruedas de coche. Los objetos que salen de las aguas maliayas son diversos y muy contaminantes. Arenas ha llegado a rescatar un dron en perfecto estado, aunque «ya no funcionaba». «En la parte del río donde se acumula la grava es donde hacen los nidos las truchas y ahí suelen acumularse más los plásticos», apunta. Una situación que supone un peligro para los peces por la degradación de los diferentes materiales, que llega a provocar la muerte de los embriones debido a que el cascaron que los protege es muy sensible.

En total, Arenas tiene pensado limpiar 47 kilómetros fluviales, una tarea que acabará en tres o cuatro años. Cada verano se marca una zona concreta y organiza diversas salidas. Tras atacar un tramo nuevo da marcha atrás para volver a repasar lo que ya había limpiado. Una medida que ralentiza mucho el trabajo. «Tengo que agradecer la ayuda de Ito, un operario del Ayuntamiento. Él se encarga de recoger los sacos que sacamos, los dejamos en una zona donde pueda acceder y pasa a buscarlos para llevarlos a Cogersa», agradece.

En el río Linares pueden encontrarse actualmente ejemplares de truchas, reos, sábalos, anguilas, lubinas (en la zona más cercana a la desembocadura), muiles, sollas y pescardos. La pesca está permitida en todo el cauce, cuya longitud alcanza los trece kilómetros, pero la zona más baja está libre de muerte. Es decir, los ejemplares tienen que ser devueltos al agua. Además, en el Rozaes -uno de sus afluentes- está vedada.

Arenas fue uno de los voluntarios que hace unas semanas se juntaron para limpiar la ría de Villaviciosa, de la que sacaron media tonelada de basura. «Quedan miles de residuos por sacar. Y eso, solo de lo que se ve a simple vista. Desconocemos lo que queda acumulado en el fondo», lamentó. A pesar de esto, reconoce que en Asturias se está avanzando «poco a poco» en esta materia.

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