Una temporada que comienza sin bañistas que atender

Dos socorristas observan el mar desde uno de los bancos del paseo de Salinas. /  MARIETA
Dos socorristas observan el mar desde uno de los bancos del paseo de Salinas. / MARIETA

Los socorristas aprovechan estos días nublados para realizar prácticas de rescate en las playas y para revisar el materialA pesar de no haber licitado el Principado la dotación de casetas, Bayas y San Juan, cuentan con ellas gracias a la subvención regional

S. GONZÁLEZ SALINAS.

La temporada de playas comenzó el pasado 1 de julio en Castrillón. Desde ese día, primero con un retén y ahora con la totalidad de la plantilla, los arenales están vigilados por los socorristas, coordinados por Ignacio Flórez. Un equipo de profesionales que ha tenido que buscar alternativas para pasar las jornadas laborales en las que la afluencia a las playas ha sido escasa cuando no inexistente y, desde luego, no la esperada para esta época del año.

En Salinas y San Juan el trabajo está asegurado ya que son muchos los que a pesar de no ver el sol eligen estos dos arenales para caminar, correr, pasear o practicar deportes acuáticos. «Eso te mantiene en alerta por si pasa algo. No es la misma intensidad que cuando hace sol, que sí o sí estás entretenido con algo, pero al menos no son todas las horas muertas», explica Flórez.

No sucede lo mismo en el resto de playas, que ya de por sí reciben a menos gente y que en los días en los que la meteorología no acompaña la afluencia disminuye aún más. Ahí es cuando se agudiza el ingenio y se tapan las horas muertas con otras actividades. «Los nuevos aprovechan para hacer prácticas con sus compañeros. Se lanzan al agua para emular rescates marítimos, ya sea con tabla o sin ella, con aletas o no», explica el coordinador. Otros, más experimentados, matan los minutos haciendo deporte. Así, mientras corren vigilan la playa por si alguno de los paseantes requiriese su ayuda.

La plantilla completa de socorristas comenzó la temporada alta el pasado sábado

Estos primeros días están aprovechando también para resolver todas las dudas que pudieran tener sobre el servicio de Salvamento. «Aunque el material se revisa todos los días, estos mirando de forma más exhaustiva, y así también se pasan las horas más rápido», comenta Flórez, que espera que el sol haga acto de presencia pronto para poder sacar el máximo rendimiento a su equipo.

Aunque el Principado no logró licitar la dotación de casetas para las playas, si que otorgó una ayuda a los ayuntamientos costeros para pagar este servicio. Así, en Bayas y San Juan de Nieva los socorristas cuentan con casetas prefabricadas para pasar estos meses. Así que por lo menos allí tienen techo.

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