«La tradición de la subasta de la xata se va perdiendo»

El ganadero de Sograndio Manuel Álvarez, junto a la res 'Purísima' y su cría, tras la subasta. / P. G.-P.
El ganadero de Sograndio Manuel Álvarez, junto a la res 'Purísima' y su cría, tras la subasta. / P. G.-P.
Gozón

El ganadero Manuel Álvarez fue el único que pujó en un sistema de venta que se mantiene desde el siglo XVIII en Manzaneda

PEPE G.-PUMARINO LUANCO.

«La tradición de la subasta de la xata se va perdiendo con los tiempos. De ahí que participe en ellas para que siga existiendo». Estas fueron las palabras del ganadero ovetense de Sograndio Manuel Álvarez, quien se llevó el lote de la ternera 'Purísima', de nueve años, y su cría de tres meses en la venta celebrada ayer en Manzaneda. Una práctica que se mantiene en esta parroquia situada en el mismo corazón del concejo de Gozón desde el siglo XVIII y que se celebra siempre durante La Purísima. Pero el declive de esta costumbre se evidencia cada año pese al esfuerzo de los cofrades que la sostienen. Y así quedó patente en la subasta de ayer en la que solo hubo una oferta sobre el precio inicial del lote, que fue de 2.150 euros. «A la vista del riesgo de que la puja quedara desierta, me animé a adquirirla por el precio de salida», señaló el ganadero.

Al comienzo del encuentro, el cofrade José Ramón Valdés, encargado de dirigir la venta, recordó a los asistentes las condiciones. «Estas son las que se recogen en los actas desde 1700 y que mantienen las indicaciones de entonces del Arzobispado, que fue el impulsor de este tipo de subastas».

Hoy, los callos

En Manzaneda, añadió, «el que se lleva la xata dispone de once meses para abonar el precio de la res y su cría. Ahora es la asociación vecinal quien la compra siempre a una ganadería de la parroquia sustituyendo al Arzobispado». Para satisfacer este precepto, dos cofrades se encargan de velar por que se cumpla durante el tiempo fijado para cobrarlo. «Antes, el dinero recaudado se destinaba a obras piadosas de los vecinos de la parroquia. Ahora solo es para el sostenimiento de esta tradición», comentó el también veterinario José Ramón Valdés. Antes de la subasta, Manzaneda celebró el día grande de las fiestas con la procesión y un oficio religioso. Una vez finalizado, los asistentes se reunieron en la gran carpa instalada para la ocasión para disfrutar de una sesión vermú. Los actos del día contaron con la asistencia del alcalde, Jorge Suárez, y el concejal de Festejos, Daniel Fernández.

La última jornada de las fiestas tendrá hoy como principal atractivo las jornadas culinarias de los callos caseros.

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