Trasona recuperará la fuente de San Pelayo, en desuso desde hace veinte años

Iván Fernández, ayer explicando el proyecto de restauración a los vecinos. / MARIETA
Iván Fernández, ayer explicando el proyecto de restauración a los vecinos. / MARIETA

EL proyecto municipal de rehabilitación comprende tanto su reconstrucción como su puesta en servicio

R. ARIAS AVILÉS.

Los vecinos de Trasona podrán volver dentro de poco a coger agua en la fuente de San Pelayo. El Ayuntamiento ha trazado un plan de recuperación de esta instalación, una vieja reivindicación de los habitantes de la parroquia. El Consistorio invertirá 11.600 euros en restaurar la fuente, tal y como explicó ayer a los vecinos el alcalde del municipio, Iván Fernández. «Atendemos a una petición vecinal y recuperamos un elemento que forma parte del patrimonio de Corvera», señaló el regidor.

La obra servirá para poner en servicio la fuente, ubicada frente a la capilla de San Pelayo, actualmente en desuso y cuyo no funciona desde el año 2994. «Su estado de abandono es evidente», reconoció Fernández. Pero más allá de eso, el proyecto de restauración pretende adecuar su estética con el entorno en el que se encuentra al tiempo que se respeta la construcción original.

Lo primero será «meter la traída para conectarla con la red de abastecimiento de agua, instalar dos puntos de luz y reconstruir todo, incluidos los bancos», explica. Y es que la fuente, además del fin para el que había sido levantada, se había convertido en un lugar de reunión habitual, especialmente para las personas que acudían a la capilla de San Pelayo, que se encuentra a escasos metros de esta fuente.

«El grifo no funciona desde 1994 y su estado de abandono es evidente», reconoce el alcalde, Iván Fernández

La intención es recuperar la estética inicial, «pero con un importante trabajo de cantería que le dará un aspecto más acorde con el entorno», aseguró Fernández, que añadió que también estaba previsto restaurar la cúpula. La obra se ejecutará dentro del plan de inversiones de este año.

La fuente de San Pelayo data de mediados del siglo XX, y se construyó para suministrar agua en la zona de la capilla, como recuerda José Antonio Blanco Iglesias en su libro 'Trasona en la memoria'. «Consistía en un pozo de considerable profundidad del que se extraía agua mediante bombeo», añade el autor. Ahora, sin embargo, el agua que salga de su grifo procederá de la red general, algo que ofrecerá garantías sanitarias.

«Me acuerdo cuando íbamos a la escuela que estaban perforando el pozo y las numerosas voladuras que tuvieron que hacer, pues el terreno era roca», señala Blanco Iglesias en la publicación. Ahora, sin embargo, aunque el trabajo quizá vuelva a suponer algunas molestias para los vecinos de la zona, será de mucha menor envergadura y, desde luego, se hará con maquinaria más moderna.

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