El dúo valenciano Dolce Rima actúa hoy en los Atardeceres Musicales de Valdediós

El ciclo, con más de veinte años de trayectoria, cumple una edición de récord. «No hay día en el que el salón no se llene», dice la organización

A. G.-O. VILLAVICIOSA.

El dúo Dolce Rima, de Valencia, ofrecerá hoy el penúltimo concierto de los Atardeceres Musicales en Valdediós. El ciclo, con más de veinte años de historia, se ha convertido en un referente para los intérpretes de música clásica. El Círculo Cultural de Valdediós, organizador del evento, llega a recibir cada año medio centenar de propuestas para participar en él. Una elección que cada vez se hace más difícil, pero con la que pretende seguir manteniendo el nivel de años anteriores.

En esta ocasión, han pasado por el salón de actos del monasterio intérpretes de la talla del trompetista Jorge Monte de Pez o del pianista Juan Barahona. «Hemos tenido músicos que nos han dejado un sabor de boca estupendo. Laura Mota, por ejemplo, es un chica de catorce años que seguramente se acabe convirtiendo en una gran pianista», afirma Martín Caicoya, presidente del círculo. Todos ellos han logrado un lleno rotundo y sin precedentes.

El próximo concierto, como se decía, tendrá lugar esta tarde, a partir de las 20 horas. En esta ocasión, el público disfrutará de la actuación del dúo valenciano Dolce Rima, formado por Paula Brieba del Rincón (tiorba y vihuela) y Julieta Viñas Arjona (soprano). La pareja interpretará obras de Pisador, Milà, Daça, Narváez, Merula, Strozzi, Frescobaldi, Kapsberger y MariniMonteverdi.

La de este año está siendo una edición de récord en cuanto asistencia. No hay jornada que el salón no se llene, obligando, en muchas ocasiones, a parte del público a ver el concierto de pie. «Está habiendo muchísimo más que otros años», asegura Caicoya, quien reconoce que no tienen capacidad para hacer frente a tal cantidad de asistentes. Un éxito que le provoca, a la vez, sentimientos enfrentados: «Es extraordinaria la cantidad de gente que viene, pero me gustaría que todos pudiesen ver el concierto de una forma cómoda y no de pie».

«Un entorno familiar»

Cada actuación llena el salón de un ambiente de magia inigualable, donde solo se oye el sonido de los instrumentos o las voces de los cantantes. La concentración de los asistentes dura desde la primera nota, muestra de la calidad de cada músico que pasa por el ciclo. «El entorno cuenta mucho. Allí los músicos están felices tocando. El salón de actos se hace casi familiar», asegura Caicoya. La última actuación tendrá lugar el sábado 26.

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