La Variante que borró los atascos

Tramo de la Variante de Avilés entre La Vegona y Vegarrozadas. /  MARIETA
Tramo de la Variante de Avilés entre La Vegona y Vegarrozadas. / MARIETA

El exalcalde de Castrillón Luis Ferro recuerda las obras de esta segunda fase y la transformación que supusieron para el tráfico en el municipio El tramo entre La Vegona y Vegarrozadas cumple veinticinco años desde su inauguración

SHEYLA GONZÁLEZ PIEDRAS BLANCAS.

La Variante que une Avilés y Castrillón supuso un antes y un después en las comunicaciones de la comarca. Las obras de construcción se dividieron en dos fases y mientras la primera se inauguró en el año 1991, la segunda que se corresponde con el tramo entre La Vegona y Vegarrozadas lo hizo un año después. Cumple ahora veinticinco años en los que ha cumplido una misión fundamental, «desatascar el concejo, que captaba todo el tráfico del occidente», recuerda el alcalde de Castrillón en aquel momento, el socialista Luis Ferro.

La longitud de este tramo es de tan solo 4,5 kilómetros aunque son los suficientes para evitar que todo el tráfico pesado cruzara Piedras Blancas, Salinas y Raíces. «Antes de abrir ese tramo teníamos día sí y día también grandes atascos. Los días de verano en los que la gente iba a las playas, al volver podrías tener horas de retención en el centro de Piedras Blancas», apunta Ferro. La nueva conexión de la Variante con Vegarrozadas supuso una inversión de 2.818 millones de pesetas, de los cuales la mayor parte fue destinada a la ejecución de la obra, mientras que 220 millones se destinaron a las expropiaciones, 98 para la asistencia técnica, siete para la señalización y balizamiento y otros 23 millones a medidas para el impacto ambiental.

Las obras se demoraron durante dos años. «Fue sencillo ponerlas en marcha, en ese sentido no hubo problemas», recuerda el exalcalde. Esto se debió a que tanto en el Ayuntamiento de Castrillón como en el de Avilés, en el Principado y en el Estado gobernaban socialistas. «Era necesaria y aunque en un primer momento no estaba en los planes de nadie proyectarla, pronto se vio que era vital para ambos concejos, pero también para el resto de la región», apuntó Ferro.

El segundo tramo fue inaugurado y abierto al tráfico el 16 de diciembre de 1992 y al acto institucional asistió el secretario general de Infraestructuras, Pérez Touriño, que estuvo acompañado del presidente del Principado por aquel entonces, Luis Rodríguez Vigil. Tampoco faltó el delegado de gobierno Manuel Ponga y representantes de las corporaciones de Avilés y Castrillón.

Peligros

La Variante supuso un desahogo del tráfico, pero también un punto negro para la comarca, al menos durante los primeros meses. «Se concentraron numerosos accidentes, llegando al medio centenar. Algunos de ellos graves. Se dejaron tramos de adelantamiento y eso hizo que se produjeran siniestros frontales», comenta Luis Ferro, que agradece las medidas tomadas con posterioridad para evitar este problema. «Se puso linea continua y se bajó la velocidad de los cien kilómetros por hora a los ochenta. Aún así los había que se lo saltaban y provocaban incidentes. La velocidad se restableció cuando se hizo la autovía, que descongestionó a su vez la Variante», puntualiza el socialista.

«La Variante fue una gran idea pero que se quedó coja. Nadie entendía cómo no se aprovechaba la ocasión para unirla con el Hospital San Agustín. Fue un tema pendiente y lo sigue siendo», explica Luis Ferro, que se mostraba contento con la posibilidad de que la futura Ronda Norte solucione este problema. «Justo estos días leo que se está planteando abrir el acceso desde la Variante. Es una buena noticia pero se podría haber hecho en aquel momento porque todo estaba predispuesto para ello», recalca el exalcalde.

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