«Era un vecino muy querido que siempre dio buenos consejos»

Familiares de Julio César Álvarez trasladan el féretro a la iglesia ante la mirada de los asistentes. / A. G.-O.

Peón despide al exalcalde de Villaviciosa Julio César Álvarez, del que sus residentes destacan su trabajo e implicación con la zona rural del concejo

ALICIA G.-OVIES VILLAVICIOSA.

La iglesia parroquial de Peón se llenó ayer de emotividad y cariño para despedir a quien fue uno de sus vecinos más queridos e influyentes. Decenas de personas se congregaron para darle el último adiós a Julio César Álvarez Miranda, alcalde de Villaviciosa entre 1987 y 1991, y apoyar a sus familiares en estos duros momentos. El que fue regidor y diputado en el parlamento asturiano falleció el sábado a los 87 años en el Hospital de Cabueñes tras una larga enfermedad que lo obligó a ir poco a poco distanciándose de la política, su gran pasión.

Dicen los que tuvieron la oportunidad de conocerle que no había nada que le gustase más que una buena conversación sobre política -fue diputado regional entre 1983 y 1987- y no dudaba en ayudar a aquellos que compartían su profesión, aunque no sus ideas. «Cuando dejó la Alcaldía, en 1991, yo entré como concejal de otra agrupación. Siempre me dio muy buenos consejos tanto de Peón como de Villaviciosa», recordó el actual presidente de la Asociación de Vecinos de Peón y Candanal, Eliseo Vallina. Su amor por el servicio a los demás era tal, que cuando el maliayo decidió abandonar la política, Miranda «insistió mucho para que no fuese así y volviese».

El exalcalde de Alianza Popular solo ocupó el cargo durante un mandato. Tiempo suficiente para volcarse con la zona rural. «Estuvo muy involucrado. Tanto en el asfaltado de caminos como en otros aspectos del día a día», afirmó Vallina tras la celebración del responso. Una labor que le hizo ganarse, aún más, el cariño de sus vecinos: «Era muy querido».

Otras facetas

Su trabajo como partidor de herencias le ayudó también a conocer a gran parte de vecinos del concejo, que no dudaban en acudir a él cuando tenían algún problema. Eso le hizo «ser una persona influyente en el pueblo» y estar siempre «cargado de papeles y carpetas». Una imagen que sus familiares recuerdan con nostalgia y cariño.

La iglesia de Peón se llenó ayer para despedir a su vecino, amigo y exalcalde, que a continuación recibió sepultura en el cementerio local. El responso corrió a cargo del párroco local, José Enrique Fernández Viesca. Su hijo, Abel José Álvarez, fue uno de los encargados de trasladar el féretro junto a varios familiares. Hoy, el templo volverá a congregar a un número de personas con motivo de la celebración del funeral, que tendrá lugar a la una de la tarde.

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