Los vecinos de Grandellana, molestos por la falta de respuesta al problema del agua

Un coche circula por un camino forestal en el que se acometieron las obras de reparación. / LVA
Un coche circula por un camino forestal en el que se acometieron las obras de reparación. / LVA

Aseguran, en contra de lo que afirma el alcalde, que no se comenzó a distribuir con una cuba hasta el día 1 de enero y piden una solución definitiva

Y. L. GRANDELLANA.

Las declaraciones del alcalde, el socialista Iván Fernández, sobre el problemas en la red de abastecimiento de agua que se han producido en Molleda de Arriba en los últimos días han levantado las críticas de los vecinos de Grandellana, que han vivido desde el 27 de diciembre una pesadilla en unas fechas tan señaladas. «El suministro con cuba se produjo el día 1 de enero a mediodía, no nos pueden decir que fue desde el primer momento porque no es cierto. Nosotros vivimos aquí y sabemos cómo lo hemos pasado», señalan.

Conscientes de las dificultades que puede tener una reparación de una tubería que tiene cuarenta años y más aún cuando el problema se sitúa a su paso por una zona de difícil acceso, los vecinos respetan y agradecen el esfuerzo realizado por los trabajadores municipales, que consiguieron sustituir el tramo afectado y restablecer así el suministro. Pero no por ello dejan de lamentar la falta de eficacia para dar respuesta a las necesidades de agua que se vivieron durante prácticamente un semana, ya que ayer mismo se vivió un nuevo corte durante la mañana, siempre sin aviso alguno.

La primera avería se produjo el 27 de diciembre y a partir de ahí se fueron sucediendo otras que hicieron que decenas de vecinos tuvieran que comprar agua en los supermercados o recurrir a familiares para hacer frente a las necesidades en sus casas, ya que hasta el día 1 no apareció una cuba de agua para abastecerles.

En la zona se encuentra una casa vacacional, ocupada estos días, y también una ganadería que tuvo que ser visitada por el veterinario dado el estado en que se encontraban ya los animales después de días en los que el suministro de agua no llegaba a la zona.

Los vecinos también lamentan las respuestas recibidas a sus llamadas de alerta, incluso alguno tuvo que escuchar al otro lado del teléfono que se le dijera que llevara a la familia «a comer al McDonalds». También critican que la asociación de vecinos no haya intervenido y reclaman una inversión fundamental como es esta.

El alcalde, Iván Fernández, había reducido el pasado domingo a «unas horas» la duración del corte y aseguraba que desde el primer momento una cuba distribuyó agua «casa por casa» entre los vecinos y llenó en varias ocasiones el depósito de Grandellana. También anunció que a primera hora de la mañana de ayer martes, primer día hábil del nuevo año, mantendría una reunión con técnicos municipales para encontrar una solución definitiva. En un principio pasa por sustituir un tramo de unos 2.000 metros de tubería de fibrocemento (uralita) por otra de un material más moderno, pvc, y al mismo tiempo de mayor diámetro, 125 centímetros.

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