Los vecinos de Tamón denuncian un nuevo «estallido» en la factoría de ArcelorMittal

La nube naranja. /  ECOLOGISTAS
La nube naranja. / ECOLOGISTAS

Los vecinos han denunciado en Medio Ambiente el aumento del ruido en la noche del viernes

P. G.-PUMARINO CANDÁS.

Los vecinos de la parroquia de San Juan de Tamón están hartos. Y ya han presentado denuncia, en Medio Ambiente, por las consecuencias de la actividad de la factoría de ArcelorMittal en Tabaza, en concreto, por lo sucedido el viernes, hacia las once de la noche. Pasados unos diez minutos de esa hora, se escuchó «otro gran estruendo», uno más, dicen los vecinos, provenientes de la factoría de Tabaza.

Tal fue la intensidad del «estallido», que se generó alarma entre los vecinos. Hubo quien, incluso, llamó al 112, al servicio de Emergencias del Principado, asustado por lo que pudiera estar pasando. Así lo explica la asociación vecinal San Juan de Tamón, que insiste en que los «constantes estallidos» afectan a sus casas: «Están generando incluso grietas en las paredes de nuestras viviendas». Estos hechos ya han sido puestos en conocimiento de la Consejería de Medio Ambiente para que se adopten las medidas necesarias para evitar más incidencias de este tipo.

De acuerdo con el testimonio de algunos testigos, el «estallido» que se produjo la pasada noche «duró unos instantes, pero tras la explosión se produjo una espectacular llamarada que iluminó todo el cielo».

Reacción química

A las denuncias vecinales se sumaron también las de la Coordinadora Ecologista de Asturias. Esta organización afirma que la causa de este tipo de detonaciones está en el proceso de volcado de la escoria resultante de las coladas de arrabio en los fosos de este material al mezclarse con agua, generando así una reacción química.

La organización ecologista incidió en que además de estas explosiones, en la factoría se generan nubes rojas contaminantes que tienen alarmados a los vecinos residentes en el entorno de la factoría en Tabaza.

La coordinadora recuerda que a de estos estallidos esporádicos se suman los problemas habituales de las emisiones de partículas con metales en la acería. Éstos se producen en los convertidores del proceso industrial a los que, lamenta, no se puso solución con la reforma realizada el 2016.

Aunque ahora las nubes que salen de la factoría tienen menor tamaño -explican los conservacionistas- son más reiteradas, lo cual genera sobresaltos en la vida cotidiana de los vecinos. Algo que, de momento, critica el portavoz ecologista, Fructuoso Pontigo, la empresa «no ha resuelto».

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