Viaje a la escuela de los abuelos

Un grupo de niños aprende a coser en una de las aulas del museo./A. G.-O.
Un grupo de niños aprende a coser en una de las aulas del museo. / A. G.-O.

El museo de Cabranes alberga material escolar de 1911 a 1970

A. G.-O.SANTOLAYA.

Los ordenadores todavía no habían llegado a las aulas y en el mapa de España el País Vasco aún llevaba el nombre de Vascongadas. El Museo de la Escuela Rural de Asturias, ubicado en Cabranes, transporta a quien cruza su umbral a una época donde la educación estaba diferenciada para hombres y mujeres. Una experiencia que ayer vivieron una treintena de niños de la Comarca de la Sidra a través del programa 'La vuelta a la manzana' organizado por el Consejo de la Infancia de la Mancomunidad. A través de una divertida yincana aprendieron cómo eran las clases a las que acudían sus abuelos y bisabuelos hace más de cincuenta años.

La jornada comenzó con diversos talleres dentro del centro y un recorrido por su interior. De esta forma, los niños aprendieron cómo ha cambiado el mapa de España en los últimos años, la mejor forma de coser un botón, escribir con plumín y buscar en el diccionario. Tareas todas ellas que en un primer momento podrían parecer sencillas, pero que para los participantes fueron algo más complicadas. «Escribir con tinta parece fácil, como si lo hicieses con un bolígrafo, pero cuando te pones es muy difícil», explicaba Ana Díaz, de Nava. Mientras, otro de sus compañeros gritaba emocionado tras encontrar una palabra en el diccionario.

No a la separación por género

Julia Onís, por su parte, acudió con parte de la lección aprendida. Su abuela ya le había enseñado a hacer caras cosiendo botones. Tarea que para Francisco Puerto y Samuel Baizán fue de las más complicadas. Todos ellos acabaron la yincana con la misma opinión: «Me gusta más este colegio que el mío porque es diferente y divertido», aseguraron. La única pega, apuntaron, es la separación por clases entre niños y niñas. Además, reconocieron que no les gustaba la idea de que cada uno aprendiese cosas diferentes. «Estaría mejor si fuese igual para todos», afirmaron. Una idea muy diferente a la que algunos tenían antes de acudir, cuando los describieron como «un colegio gris».

El museo cuenta con material escolar de entre 1911 y 1970. El edificio había sido diseñado por el arquitecto Javier Aguirre Iturralde y fue inaugurado en 1908 como escuela unitaria con capacidad para 120 alumnos. En agosto de 2002, se llevó a cabo la apertura de la colección actual, «fiel reflejo de una época y de una concepción muy distinta de los métodos de enseñanza existentes a día de hoy».

El día continuó con un paseo por la senda fluvial del río Viacaba hasta Santolaya. Un recorrido con sorpresa incluida. Varios de los niños del grupo de participación de Cabranes organizaron diferentes pruebas para hacer el trayecto más ameno hasta la capital del concejo. Una vez allí, los pequeños disfrutaron de un picoteo para reponer fuerzas y acabaron la mañana jugando a la comba, al escondite o a la peonza, entre otras actividades.

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