La vida microscópica del pedrero

Recogieron muestras en el pedrero de San Esteban.
Recogieron muestras en el pedrero de San Esteban. / LVA

Los biólogos San Martín y Andrés Arias descubren la flora y fauna de San Esteban | La marca personal y el turismo sostenible dejan paso a la zoología en la quinta edición de la Escuela de Verano de la Facultad de Turismo de Oviedo

C. DEL RÍO SAN ESTEBAN.

Existen cuatro variedades de lapas y ayer los asistentes al curso sobre microzoología de la costa asturiana, organizado en el marco de la V Escuela de Verano de la Facultad de Turismo de Oviedo en el Club Náutico San Esteban, tuvieron la suerte de verlas todas. Fue una afortunada casualidad porque una de ellas no es habitual de la zona y porque la jornada divulgativa, impartida por los biólogos Guillermo San Martín y Andrés Arias, fue tan solo una aproximación a la ingente vida marina que, en forma de flora y fauna microscópica, nos rodea.

San Martín Peral, catedrático de Zoología en la Universidad Autónoma de Madrid, y Arias Rodríguez, investigador del departamento de Organismos y Sistemas de la Universidad de Oviedo, aprovecharon la bajada de la marea para guiar a los alumnos por los animales y la flora que se puede ver a simple vista en el pedrero. Fue en esta observación cuando se toparon con la cuarta especie de lapa, «la más rara, propia del Mediterráneo, e indicadora cambio climático», señaló Arias. De hecho, a pesar de que ayer fue una coincidencia encontrarla junto a las otras en un espacio tan pequeño, «en los últimos años, con la subida de las temperaturas, estamos viendo crecer este tipo de lapas en Asturias».

Si esta es cada vez más abundante, la anémona u ortiguilla lo es cada vez menos porque «está ocurriendo como pasó con el bígaro, que prácticamente se ha extinguido, el que estamos comiendo procede de Irlanda», señaló.

«La costa asturiana es el punto máximo de distribución de algunas especies»

La observación en directo se acompañó de la recogida de muestras que analizaron con mayor profundidad en las instalaciones del Club Náutico. Gracias a lupas y microscopios, muchos vieron por primera vez determinados grupos animales como nemertinos o poliquetos que, así denominados no decía mucho a los asistentes, pero sí cuando San Martín les informó que «los más grandes se usan como cebo o xorra». «Hay un mundo, diminuto y muy rico, más allá de lo que vemos», resumió el profesor a unos asistentes «muy sorprendidos por la gran diversidad animal tan cerca de casa».

San Martín señaló, además, el especial interés que tiene la costa asturiana en tanto que «punto máximo de distribución de determinadas especies. Es decir, hasta la Concha de Artedo más o menos llegan algunas propias del occidente y por el oriente llegan otras especies más mediterráneas».

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