«Viva la fiesta de los niñinos»

Cientos de personas participaron ayer en la procesión y misa de los Santos San Justo y Pastor.
Cientos de personas participaron ayer en la procesión y misa de los Santos San Justo y Pastor. / P. BREGÓN

S. G. SOLÍS.

El prao de la ermita de San Justo y Pastor se quedó pequeño ayer para la celebración del día grande de las fiestas parroquiales de Solís. Cientos de personas se mantuvieron fieles a la cita, en la que los romeros celebraron a su vez el cuarenta aniversario de la recuperación de la procesión que porta a los santos desde la iglesia a la ermita.

«Viva la fiesta de los niñinos», gritaban ayer al unísono un buen grupo de romeros. Y que San Justo y Pastor es la fiesta de los niños, no solo por sus Santos, sino porque la ermita y los praos aledaños se llenaron de pequeños dispuestos a disfrutar, un año más, de la romería. Ataviados, niños y adultos, con los trajes típicos: falda negra y mandil para las mujeres y pantalón azul y fajín rojo para los hombres. La tradición manda que la camisa sea blanca, aunque ayer la gran mayoría optó por vestirse con las realizadas por la Comisión de Festejos.

La procesión partió de la iglesia parroquial cerca de mediodía para dirigirse a los caminos serpenteantes y en cuesta que les llevaron hasta la ermita. Junto a ellos un amplio dispositivo de la Policía Local y de la Guardia Civil, que se encargaron de guiar el tráfico durante el recorrido. Los niños encabezaron la comitiva, en la que además de la imagen con los Santos, se portaba el pan de escanda y el ramo, que luego se subastó en el prao de la fiesta.

En la ermita les esperaba otro centenar de personas junto con los integrantes de la Banda de Gaitas de Corvera, que animó a los presentes. Cerrando el cortejo, como antiguamente, iba un carro, en el que iban apostados varios niños, tirado por bueyes.

En lo alto ya estaba todo preparado para la misa campestre, que se realizó en el exterior de la ermita aprovechando que el sol lució a lo largo de toda la mañana. «Nunca faltamos, este día es sagrado para nosotros. Me acuerdo de venir de niña con mis padres y ahora ellos me acompañan pero también mis hijos», comentaba Lorena Suárez.

Corderada

Mientras se sucedían los actos religiosos, en el prao de la fiesta los corderos comenzaban a asarse a la estaca. Su olor atrajo a los comensales, que junto a otras viandas se quedaron a la comida campestre. Otros en cambio se decantaron por llevar sus mesas y sillas y colocarse en el aparcamiento y disfrutar allí de la comida realizada el día anterior. La sobremesa se alargó y tuvo que ser la charanga El Felechu quien animara a los romeros levantarse de la mesa para bailar.

Los más pequeños también tuvieron su momento y disfrutaron de la actuación preparada por el grupo Tres Colores para ellos, aunque algún que otro adulto también se animó a sumarse a la fiesta infantil. La romería comenzó a última hora de la tarde, y corrió a cargo del Dúo Fusión. A pesar de adelantarse la actuación unas horas al resto de jornadas festivas esto no hizo que los romeros abandonaran el prao pronto, sino que alargaron la fiesta hasta la madrugada.

Hoy se celebra el Día del Bollo, con el reparto a los socios de la Comisión de Fiestas. La orquesta Vivians animará la verbena y los organizadores celebrará el XX Aniversario del reinado, con una rueda de prensa y un acto de reconocimiento a toda la monarquía de Solís durante la madrugada.

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