Los Yeppes suenan de nuevo

De izquierda a derecha, Pepis Delman, Pepe 'El del Agua', Jorge Díaz, Paulino Vázquez y Nel Suárez 'El de Prunea'. Abajo, el hermano de este último, Pau Suárez con su hija Morgana, en el improvisado local de ensayos en San Cristóbal. / PATRICIA BREGÓN

La formación musical volverá a tocar 45 años después de haberse bajado de unos escenarios sobre los que hicieron carrera por todo el país El grupo afina voz e instrumentos de cara al pregón de las fiestas pravianas

C. DEL RÍO AVILÉS.

Pepe Álvarez 'El del Agua', Paulino Vázquez, Pepis Delman, Jorge Díaz y Gustavo Blanco son 'Los Yeppes', el grupo musical praviano que recorrió España en los primeros años de los setenta y que el próximo martes 5 darán el pregón de las fiestas del Santísimo Cristo de la Misericordia y Nuestra Señora del Valle. Le seguirá un «mini concierto» para el que se encuentran ensayando estos días con la incorporación de algún joven músico.

Ninguno de los cinco necesita convocatoria oficial alguna para reencontrarse de vez en cuando, generalmente en verano, y celebrar una comida en la que las anécdotas no faltan en la conversación. Pero lo del próximo martes será distinto. El próximo martes volverán a coger las guitarras y a tocar para los vecinos que llenaron su primeros conciertos y auparon una formación que funcionó de 1961 a 1972 y cuyos fundadores originales fueron Pepe (guitarra), Pepis (bajo) y Paulino (guitarra), que a sus catorce años tenía problemas para que le dejaran tocar en las salas de fiestas.

Ese trío original se amplió poco después con Gustavo Blanco (batería), Jorge Díaz (cantante) y Pilís Barrera (organista), puesto que también ocuparía Emilio, un monje trapense ya fallecido, o Luis Valdés.

Sin embargo, será el núcleo original de la banda el que esté el día 5, a las ocho de la tarde, en el salón de plenos del Ayuntamiento recordando la historia de un grupo que fue de los primeros de Asturias y que, al parecer, no sonaba nada mal.

«Tocábamos con guitarras españolas que iban todas al mismo amplificador alquilado de unos veinte vatios y así estuvimos años», rememoran en el cobertizo de la casa de Pepe en San Cristóbal (Avilés) que hace estos días de local de ensayo. Ayer mismo se unió Pepis, que ha viajado expresamente desde Madrid para ponerse a tono con el bajo y con Álex Cash, Nel 'de Purnea' y Pau y Luna Suárez, las nuevas incorporaciones para la actuación.

«¡Somos familia y ni había caído en ellos!», explica un entusiasmado Pepe que reconoce, no obstante, el «miedo escénico» que le produce la cita. «Es que somos muy responsables», apostilla Pepis, antes de que Paulino, que no podrá tocar por haber sufrido recientemente un accidente en la mano, confíe en que, ante todo, será «muy emotivo». Fueron, aseguran, una época muy buena y muy divertida, en la que recorrieron numerosos salones de baile y «algún que otro pajar, como cuando nos contrataron para las fiestas de prao de Villazón y empezó a llover». De las primeras 700 pesetas y el plato de arroz que les pagó Casa Sinda en uno de sus primeros conciertos, el grupo fue creciendo hasta su traslado en Madrid, contratados por la cadena Consulado, propietaria de salas de juventud. La capital fue el mejor escaparate para un grupo que, antes de disolverse, tocó por toda España. De ahí que confiesen, sin ningún pudor, que añoran aquella época. «Yo sueño muchas veces con las guitarras», afirma Pepe, y Pepis se ríe al recordar cuando rompió el «primer bajo que tuve como Dios manda», recién comprado en Oviedo, al tirarse del tren en marcha porque iba a Figaredo en vez de a Pravia.

El grupo ha preparado un repertorio de unas ocho o nueve canciones de antes y de ahora para el que, de momento, no han preparado bises. «Si nos los piden tocamos el 'Xiringüelu' o 'Soy de Pravia'», bromean.

Fotos

Vídeos