Un oso mata cuatro corderos xaldos y deja herida una ternera en el occidente

El ternero herido por un zarpazo en Dolia.
El ternero herido por un zarpazo en Dolia. / B. G. H.

A los daños por la acción del plantígrado, se suma el ataque de un lobo que devoró una res en la localidad tinetense de La Pereda

BELÉN G. HIDALGO CANGAS DEL NARCEA.

No cesan los daños por la fauna salvaje en las ganaderías de la comarca occidental de Asturias. En la localidad canguesa de Caldevilla de Rengos, el oso mataba a cuatro corderos de raza xalda la madrugada del domingo. Su propietario, Segundo Menéndez, desconoce si el plantígrado pudo haber dañado alguna otra res, pues cuenta que «el oso entró en la finca y arremetió contra el rebaño. Son más de 250 cabezas de ganado. Salieron en espantada en varios lotes. Al intentar huir, también causaron daños en la finca del vecino. Tuve que recorrer los alrededores para juntarlas de nuevo». Las ovejas estaban en una finca cerrada con cerco eléctrico a unos cinco kilómetros del pueblo.

Los ejemplares muertos pertenecen a una especie ovina en peligro de extinción: la oveja xalda. Son criados de forma ecológica y cuidando la raza: «Son ovejas con una genética pura lograda tras veinte años de duro trabajo», explica conteniendo la impotencia el ganadero. Añade que, a las pérdidas por la muerte se suman las derivadas por el estrés que genera el ataque en el rebaño. «Las ovejas que sobreviven y están preñadas, por ejemplo, son más proclives a abortar. Aquellas que están en edad fértil, al sufrir estrés, es probable que no lleguen a preñar», lamenta Menéndez.

Belmonte de Miranda tampoco es ajeno a los ataques de fauna salvaje. El oso lleva meses rondando Dolia y sus alrededores. Desde principios de junio se habrían contabilizado, según los vecinos, hasta cinco ataques. La última fechoría tenía lugar en la ganadería de Ana María López. «Entró en el prau, a unos cincuenta metros de la nave, y le resquebrajó la piel de un zarpazo. Se pueden ver los agujeros de la zarpa. Según el veterinario, el ternero no se curará hasta octubre», lamentan en esta explotación. El animal había nacido el pasado 2 de julio y aspiraba a convertirse en todo un semental. Aunque logre recuperarse de este brutal zarpazo, la enorme cicatriz impedirá que cumpla con su destino. A ello, según explica su propietario, Marcos Fernández, hay que sumar los gastos de devolver el ternero a la cuadra y de los cuidados que se le aplicarán.

Los ataques se producen en fincas cercadas y próximas a las poblaciones

Dentelladas de cánidos

A los ataques del plantígrado se suman también las dentelladas del lobo. En Tineo, el cánido se ensañaba con la ganadería de Elvira Lorences, ubicada en La Pereda. No obstante, no es el único pueblo del concejo tinetense que sufre estos ataques. En Brañalonga, cuenta esta ganadera, también se han registrado daños recientemente. «A mí me mató una novilla que había criado a capricho. No hay dinero que lo pague. Quiero una 'xata' como la que tenía», exige con rotundidad esta ganadera. La ternera tenía cinco meses y medio. A su pérdida suma el ataque a otra res, a la que el lobo le arrancó la oreja.

Su ganadería cuenta con setenta vacas de leche. El ganado pastaba en una finca próxima a la vivienda, «pasa el Camino de Santiago a apenas unos 50 metros del prau donde entró», advierte Elvira. Su finca estaba cercada con hasta seis hilos de alambre ovejera.

«Dejamos ahí el ganado para tenerlo más controlado. Subimos dos veces al día para darles algo de pienso a las terneras más jóvenes», explica impotente Lorences.

Más noticias

Fotos

Vídeos