«La mayoría de las absoluciones llegan porque la víctima se niega a declarar»

Eugenia Prendes, la fiscal delegada de Violencia de Género y Doméstica, en su despacho en Oviedo. / ÁLEX PIÑA
Eugenia Prendes, la fiscal delegada de Violencia de Género y Doméstica, en su despacho en Oviedo. / ÁLEX PIÑA

Eugenia Prendes, Fiscal delegada de Violencia de Género y Doméstica: «La Unidad de Valoración Forense Integral es una necesidad urgente. Hacen falta psicólogos y trabajadores sociales para valorar el riesgo»

CHELO TUYA OVIEDO.

Es una de las voces más solicitadas para hablar de violencia de género. Para explicar qué significa una ley pionera, la de 2004, y analizar los motivos para que, trece años después de su aplicación, la cifra de feminicidios no haya ido a menos. Eugenia Prendes (Oviedo, 1960), la fiscal delegada de Violencia de Género y Violencia Doméstica en Asturias, tiene tan claro que es necesario desarrollar totalmente la ley como que solo la educación en igualdad acabará con los feminicidios.

-En su última memoria, reclama usted la Unidad de Valoración Forense Integral (UVIF).

-Es una herramienta que viene en la Ley Integral de Violencia, de 2004, pero el Pacto de Estado contra la Violencia todavía da ahora dos años para ponerlas en marcha. En provincias como en Málaga ya funcionan y aquí seguimos sin ella. Ojo, igual que digo eso, digo también que se está trabajando mucho para que la tengamos.

-¿Por qué son importantes?

-Para dictar una orden de protección, y para protegerla realmente, se necesita conocer el nivel de riesgo de la víctima. La valoración que tenemos hasta ahora es la que realiza la Policía, con una aplicación informática. Pero solo se examina a la víctima, al agresor no le tiene en cuenta. Se necesitan estas unidades integrales que examinan a todos, a la víctima, al agresor, al entorno. Necesitamos esos equipos y, sobre todo, necesitamos que sean 'mul ti dis ci pli na res' (silabea enfáticamente). Que estén formados por forense, psicólogo y, sobre todo, trabajadores sociales. Son clave.

-El Colegio Oficial de Trabajo Social de Asturias plantea su presencia en todos los juzgados.

-En todos, en todos. Desde luego. Los médicos forenses hacen un gran trabajo, están volcados. Pero es necesario contar, también, con un psicólogo y un trabajador social. Que conozca a la víctima, al agresor, al entorno. Todo está enlazado. Ahora mismo, el riesgo de la víctima, ya digo, depende de una aplicación informática. Aquí llegan, muchas veces, mujeres que piden anular la orden de protección. Ellas creen que ha variado el riesgo, pero yo no tengo una herramienta que me lo demuestre. Con esa unidad la habría.

-¿Vienen a retirar la orden?

-Sí. A veces, pese a que quieran, yo me opongo. Sobre todo si las veo muy jóvenes. Si el agresor se ha mudado o ha iniciado otra relación, puede haber base. Pero, muchas dejan de tenerle miedo al encontrar ellas una nueva pareja. Y no se dan cuenta de que el riesgo, ahí, se dispara.

-Citó usted el Pacto de Estado. ¿Implica cambios para los fiscales?

-Es posible que en cuestiones de organización. También está por aclarar si al considerar violencia de género todos los delitos relativos a mutilación, trata de blancas y prostitución, habrá cambios en los juzgados de violencia sobre la mujer. Ese cambio, incluir a toda la violencia sobre la mujer, me parece perfecto. Como eliminar el atenuante por confesión.

-¿Se premiaba confesar?

-Ese atenuante existe en todos los delitos, se aplica a quien facilita la resolución de un caso. Pero, cuando hablamos de un asesinato de género en los que, en su mayoría, es el propio agresor el que llama a la Policía para avisar de lo que ha hecho, no tiene sentido el atenuante.

-También se plantea la eliminación de la dispensa a declarar

-Es un asunto complicado. La dispensa está pensada para otro tipo de delitos, para favorecer la paz familiar, para que no tengas que testificar que tu marido roba cobre, por ejemplo. Pero, cuando el testigo pariente es la víctima y el testigo pariente es el agresor, ¿qué paz familiar hay que defender ahí?

-Los detractores de eliminar esa dispensa apuntan posibles sanciones para la víctima

-¡Exacto! Si la víctima es testigo y se niega a declarar, comete un delito de obstrucción a la Justicia. Y si miente, de falso testimonio.

-¿Miente la víctima?

-El entorno del agresor sigue protegiendo al agresor y culpa a la víctima por denunciar. 'Va a ir a la cárcel porque le denunciaste', le dicen, sin pensar que irá a la cárcel por haberle dado una paliza o cosas peores. Tuvimos mujeres rociadas de gasolina que se negaron a denunciar y el caso salió adelante porque había pruebas suficientes. Pero para ellas es un problema.

-¿Legal?

-Sí. Por ejemplo, cuando la víctima llega a juicio y niega lo declarado inicialmente. Entonces se le puede acusar por denuncia falsa. Y tenemos otros casos, en los que la mujer no quiere ni denunciar, pero el caso sigue adelante porque hay testigos y pruebas de sobra. Y, cuando llega el juicio, ella declara que lo que vieron los testigos no es verdad, que si él la sujetaba contra la pared era porque ella estaba borracha y él no quería que se cayera... Todo lo dice, encima, asesorada por el abogado de la defensa, es decir, por el de su agresor. Se arriesga a un delito de falso testimonio.

-¿Y acaba condenada?

-Ambos. Si el juez tiene pruebas suficientes de la agresión, le condena a él por eso, pero a ella también puede hacerlo por falso testimonio. Y las penas son mayores. De hasta dos años de cárcel.

-¿Qué le recomienda a una víctima para que logre que su agresor sea condenado?

-Principalmente, que se asesore. Que antes de presentar una denuncia vaya a un abogado. De hecho, en el Pacto de Estado se incluye ya el asesoramiento legal preceptivo. Y Asturias trabaja en ello. Por ejemplo, fuimos la primera comunidad en aplicar el agravante de género. Conseguimos más pena para el condenado por un asesinato en Oviedo. No obstante, lo logramos porque tuvimos un gran testigo que demostró lo que es la violencia de género: cómo el agresor fue envolviendo y anulando a su víctima. No siempre se tienen testigos tan buenos.

-¿Qué tipo de denuncia necesita un fiscal para que ese agresor sea condenado?

-Varía mucho en función de los casos. Necesitamos un buen atestado, en el que haya fotos de los muebles rotos, si ha habido pelea, de cualquier mínimo daño que tenga la víctima, por si desaparece la marca antes de que la vea el médico. Necesitamos que en la denuncia se detallen episodios concretos. Que se demuestre ese maltrato habitual.

-¿Por qué sigue pareciendo que la víctima de maltrato no tiene credibilidad? Si me roban un bolso, por ejemplo, no necesito llevar un abogado para poner la denuncia.

-Son delitos que se comenten en la intimidad. La ley dice que el testimonio de una sola víctima basta para destruir la presunción de inocencia.

-Entonces, ¿por qué no hay un cien por cien de condenas?

-Por todo lo que estamos hablando. Los datos que maneja la Fiscalía a nivel nacional nos dejan claro que la mayoría de las sentencias absolutorias llegan porque la víctima se niega a declarar. Repito lo que dije antes, el entorno del agresor culpabiliza, rodea, amuralla a la víctima. Y también hay que tener en cuenta que tienen que denunciar a la persona a la que han querido, con la que han iniciado un proyecto de vida o han tenido hijos. Darte cuenta de que esa persona es un monstruo es muy difícil.

-Del juicio de 'La Manada', ¿habla?

-No. Es un caso que se está juzgando. No voy a ocultar que me indigna, pero, sobre todo, el trato que le están dando en algunos medios de comunicación. Si no tienen una autorregulación, tendrá que haberla externa.

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