Medio Ambiente aboga por mejorar la prevención para evitar ataques del lobo

José Luis Rodríguez-Vigil y Benigno Fernández Fano, en la sede del Real Instituto de Estudios Asturianos. / PABLO LORENZANA
José Luis Rodríguez-Vigil y Benigno Fernández Fano, en la sede del Real Instituto de Estudios Asturianos. / PABLO LORENZANA

El viceconsejero dice que los distintos modelos ganaderos aconsejan diseñar políticas diferentes contra los cánidos

P. LAMADRID OVIEDO.

«Esperamos encontrar puntos de acuerdo entre todas las partes. Los tiene que haber a la fuerza». Este es el objetivo de las jornadas 'El lobo en Asturias: La gestión de un conflicto', en palabras del viceconsejero de Medio Ambiente, Benigno Fernández Fano. En el encuentro organizado por el Real Instituto de Estudios Asturianos (RIDEA), que se clausura hoy, apostó por hallar soluciones entre los sectores implicados: ganaderos, grupos conservacionistas y administraciones públicas. La herramienta del Gobierno del Principado para lograrlo es el segundo Plan de Gestión del Lobo: «Es suficiente y, desde el primer momento, nosotros hemos hecho una apuesta decidida por su aplicación», dijo el viceconsejero. La puesta en práctica de estas medidas experimenta una larga demora, puesto que el decreto mediante el que se aprobó se remonta a marzo de 2015 y hasta junio de este año no se dio el visto bueno al programa de actuaciones. Fernández indicó que los ganaderos «están en una situación que consideran límite» por los daños sufridos, «que ya no pueden soportar». «Reconocida esta situación, tenemos que tomar medidas proactivas», subrayó. La primera consiste en controlar la cantidad de lobos que están afectando al ganado. «La discusión con los conservacionistas no es por el número de animales que tenemos que extraer, sino por la forma. Una cosa muy absurda, pero es la realidad», señaló Fernández. El segundo paquete de iniciativas sobre las que trabajará la Consejería de Infraestructuras, Ordenación del Territorio y Medio Ambiente tienen que ver con la prevención. «Estamos viendo que no tienen carácter general, tienen que ser individuales. Casi cada explotación debe contar con un modelo porque, por ejemplo, son muy distintos los sistemas de explotación del oriente y el occidente», destacó.

Asimismo, el viceconsejero puso de manifiesto la apuesta del Principado por la investigación como tercer eje para solucionar el conflicto del lobo. En este punto, aseguró que la información obtenida gracias al radiomarcaje de determinados ejemplares tiene gran valor para conocer su comportamiento, aunque, en un principio, era una medida que los ganaderos «no veían con buenos ojos». Por otro lado, Fernández apuntó la oportunidad de revisar la normativa relativa a la gestión de los montes. «Sustituimos las ordenanzas municipales por un marasmo de legislación medioambiental; tengo dudas de que sea la más adecuada para el manejo territorial. Deberíamos hacer algo», manifestó.

Política «muy torticera»

El viceconsejero de Medio Ambiente también aprovechó la ponencia inaugural de las jornadas para criticar «los posicionamientos de algunos grupos conservacionistas que están llevando el tema hasta el extremo de no admitir ninguna actuación sobre esta especie».

Asimismo, hizo alusión a «un partido de corte conservacionista y de reciente nacimiento en España que me dice que tengo que suspender batidas de lobos o es mi responsabilidad personal. Se juzga la causa y se archiva de inmediato». Una actuación política que tildó de «muy torticera» y que solo sirve para generar enfrentamiento.

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