Melón: «Aunque este año no se acertó del todo con la vacuna de la gripe, no significa que sea inocua»

La gran incidencia de la enfermedad durante esta temporada puede deberse a la escasa presencia de rinovirus desde septiembre

Ó. PANDIELLO OVIEDO.

Aunque ya está remitiendo en toda la región, la gripe ha dejado quince muertos a sus espaldas desde que comenzó la epidemia y unas tasas de afectados de récord. No en vano, en su punto de máxima incidencia, la gripe dejó 735 casos por cada 100.000 habitantes, algo nunca visto en los últimos diez años. Analizando cuidadosamente el virus que ha atacado al Principado, se concluye que hubo numerosos problemas con la variante B de la gripe y, más concretamente, con su cepa 'Yamagata'. «También es verdad que vemos mucha incidencia del 'Yamagata' porque igual las otras se están controlando con las vacunas. Aunque no se acertó con la vacuna del todo, esto no significa que sea inocua», sostiene Melón.

De esta forma, aunque el virus B Yamagata no esté recogido en la vacuna, las demás cepas se parecen notablemente, por lo que vacunarse siempre ayuda a «hacer que los casos no sean tan grandes y a controlar los efectos secundarios». A la hora de analizar las causas, Melón explica que «la A es más fácil de transmitir y la B te puede dar más problemas puntuales». ¿Y por qué este repunte anómalo? «Pues no hay un diagnóstico certero para ello».

Una de las circunstancias que más ha llamado la atención de los profesionales de Virología del HUCA al analizar las muestras de este año alude directamente al rinovirus, que suele aparecer en septiembre y que, la gran mayoría de las veces, se confunde con la gripe. «Es su gran emuladora: sus síntomas son iguales pero dura mucho menos y te deja mucho menos tirado», explica. Sin embargo, durante el último trimestre de 2017, apenas se registraron casos de rinovirus antes de la notable aparición de la gripe.

¿Puede haber influido una cosa en la otra? Responde el jefe de Virología: «Puede ser, nosotros creemos que sí. La relación entre los virus es relevante. Llevamos dos o tres años viendo este tipo de cosas. Yo creo que hay relación entre ellas, es ecología pura y dura. Si no viene el rinovirus una temporada tienes un campo fantástico para expandirte. Si vas quitando contrincantes de en medio, los que queden crecerán más», argumenta.

Ante el golpeo de la gripe, por tanto, solo queda reposo y paciencia. «Y tratar de airearse un poco. De todas formas, como dice un compañero, la gripe te dura una semana si la tratas y siete días si no la tratas», zanja entre risas.

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