Dos meses de espera para el práctico

Esteban Gómez, propietario y profesor de la autoescuela gijonesa Stop, en una clase con Ayta Montes, una alumna que espera poder obtener el carné antes de que empiece el curso universitario.
Esteban Gómez, propietario y profesor de la autoescuela gijonesa Stop, en una clase con Ayta Montes, una alumna que espera poder obtener el carné antes de que empiece el curso universitario. / J. PETEIRO

La huelga de examinadores de Tráfico retrasa la celebración de las pruebas | «Durante los veinte días de paro, se han acumulado unas 2.000 convocatorias sin realizarse», calculan los supervisores

P. LAMADRID GIJÓN.

Enfrentarse al examen práctico para obtener el carné de conducir es un mal trago para buena parte de los alumnos que acuden a las autoescuelas. Aún más si ese trance se dilata hasta dos meses. Es lo que ocurre ahora en Asturias como consecuencia de los paros convocados por el colectivo de examinadores de Tráfico entre el 19 de junio y el 31 de julio, que volverán a retomarse a partir de mañana. Así, los lunes, martes y miércoles no habrá exámenes prácticos para obtener el permiso de conducción. Sin embargo, la huelga no afecta a los teóricos.

«Calculamos que, en los veinte días de paro, se han acumulado unas 2.000 pruebas sin realizar. Ahora mismo, habrá unos dos meses de espera para el examen práctico», apunta la delegada en Asturias de la Asociación de Examinadores de Tráfico (Asextra), Concha Amado. No obstante, la portavoz destaca que «hay bastantes diferencias entre unas escuelas y otras. Algunas se han puesto al día en agosto, mes en el que hemos trabajado; otras, según sus informaciones, tienen un retraso de hasta dos meses».

LAS CLAVES

Paros
La Asociación de Examinadores de Tráfico (Asextra) inicia mañana una huelga de tres días a la semana.
Reivindicación
Piden un complemento salarial de poco más de 240 euros como compensación por sus condiciones de trabajo.
Demora
La espera de los alumnos asturianos para examinarse varía en función del tamaño de la escuela, pero llega a los dos meses.
Parches
Para atenuar los perjuicios, las autoescuelas optan por espaciar las clases, de modo que los alumnos no pierdan práctica.

Esteban Gómez, propietario y profesor de la autoescuela Stop, indica que entre quince y veinte alumnos suyos están a la esperar de someterse al examen. «Llevan más de un mes y medio a la espera», añade. Para que no lleguen muy desentrenados a la prueba, «hemos decidido espaciar las clases o interrumpirlas temporalmente, según el nivel», explica Gómez. A pesar de las trabas, quiere trasladar un mensaje de tranquilidad. «Da tiempo a hacer el teórico y a iniciar la preparación del práctico», apunta, ya que no se trata de un proceso que pueda llevarse a cabo «de la noche a la mañana». Asimismo, Gómez espera que el conflicto se resuelva pronto y el desarrollo de los exámenes recupere su frecuencia habitual. Ayta Montes es una de las afectadas por los paros de los examinadores. Ha dado quince clases y su intención es examinarse lo antes posible. «Estoy preparada y pendiente de que me avisen para poder hacer el examen; mientras, doy clases salteadas para no perder la práctica hasta que vuelva todo un poco a su cauce», señala esta gijonesa de 19 años. Asegura que tiene «muchas ganas de tener ya el carné» y, cuando se matriculó en la autoescuela, su intención era tratar de obtener el permiso antes de que empezara el curso universitario.

Sergio Jiménez, de 23 años, lleva un mes pendiente de poder hacer el examen práctico. Ha dado cerca de 35 clases en la autoescuela y asegura que se siente «muy ansioso» por pasar este trance y conseguir el permiso de conducción. «Es un poco agobiante. Me examiné y suspendí y de eso hace un mes», explica. Aunque espacia las clases, «lo cierto es que se pierde el ritmo». Llevaba tres semanas sin acudir a sesiones prácticas, pero decidió retomarlas esta semana «porque se acerca la posibilidad de hacer el examen». «He entrado en la próxima convocatoria, pero hasta el mismo día no sabré si puedo hacerlo. A las nueve de la mañana, tendré que estar pendiente y, si me dejan, me examinaré», señala.

Espaciar las lecciones

En una situación similar se encuentra Lucía de Robles. Esta joven de 20 años tenía previsto obtener el carné, o al menos intentarlo, antes de que finalizara el verano. «Me urgía porque me iba a ir a Estados Unidos y quería sacarlo antes, pero al final me iré más adelante, así que tengo más margen», apunta. Tras dar 29 clases, quiere poner a prueba sus aptitudes al volante la semana que viene, tras suspender la anterior.

«No sé si voy a entrar en la convocatoria», indica. Al inicio, «daba las clases dobles y seguidas, pero ahora doy una o dos a la semana». Por su parte, Margarita González, alumna de 34 años, también ha optado por espaciar las lecciones prácticas. «Me hubiese gustado presentarme antes del 25 de septiembre por cuestiones laborales, pero ahora lo veo complicado por la huelga», expone.

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