«Me llamo Míriam Ruiz y mis bebés han sufrido un secuestro parental»

Míriam Ruiz, durante la rueda de prensa./Álex Piña
Míriam Ruiz, durante la rueda de prensa. / Álex Piña

Una asturiana denuncia a su marido por desaparecer con los hijos de ambos desde noviembre pasado

Chelo Tuya
CHELO TUYAGijón

«Me llamo Miriam Ruiz y mis bebés han sufrido un secuestro parental». No pierde el tono pausado, salvo cuando recuerda que «no sé nada de mis bebés desde el 30 de noviembre. No hay dolor más grande». Unos pequeños, Aiden y Skye, que el próximo lunes cumplirán diez meses. Justo el mismo día en que la asturiana y su marido, el también asturiano J. Z. C., «del que nada sé», se verán las caras ante un juzgado de Oviedo. El que debe dictaminar si Miriam Ruiz es la madre de los bebés. «En España, la adoptiva. En el resto de Europa soy la biológica».

Porque Miriam Ruiz (Almería, 1973) y su marido tuvieron a sus hijos por maternidad subrogada. Un proceso llevado adelante en Ucrania, país que ha certificado que Miriam y su marido «somos los padres biológicos», aunque los bebés solo tienen material genético de él.

Optaron por esa opción porque «yo no puedo ser madre, debido a que soy una mujer transgénero, pero siempre quise tener hijos». Y no solo eso. Quiso, explica la asturiana, «darles un ambiente familiar, como en el que yo he crecido. Por eso, en lugar de hacerlo sola, que podía haberlo hecho perfectamente, lo hice con mi marido, un amigo de toda la vida con el que me casé en junio de 2016».

La boda llegó un mes después de comenzar los trámites para la maternidad subrogada. Un proceso que, como la vida en común, financió ella, ingeniera en una multinacional del automóvil alemana. «Mi marido nunca ha tenido ingresos», precisa. En la ciudad germana de Ulm, en la que ella sigue residiendo, fijaron la casa familiar, de la que su marido y sus bebés desaparecieron «junto a la niñera» el 30 de noviembre.

«Se fue con la niñera»

Fue un día en el que Miriam Ruiz tenía que trabajar en casa. «Mi empresa da todo tipo de facilidades y somos muchos los que tenemos teletrabajo». Sin embargo, el router se estropeó «y me tuve que ir a la oficina». En aquel momento, no sospechó nada raro. Ahora está convencida de que «me lo sabotearon adrede. Era un plan preparado de antemano».

Una tesis que sustenta lo que se encontró al llegar a su casa. «No había nadie». Ni sus bebés ni su marido ni la amiga de su marido a la que habían contratado como niñera. «Me la presentó meses antes. Como ella necesitaba documentación y, la verdad, se llevaba muy bien con mis hijos, le hice un contrato legal de niñera. Se fue con ella, ya que un adulto solo no puede viajar en avión con dos bebés». Además de la legislación aeronáutica, las redes sociales confirmaron sus sospechas: «Salió posando con mi marido y mis hijos».

Una imagen que pudo ver mediante terceros, ya que su marido y todo su entorno «me han bloqueado». Incluso sus padres «que eran amigos de los míos, no se ponen al teléfono, no nos hablan», lamenta.

Y mientras ella busca a unos hijos «de los que nada sé, mi único objetivo es encontrarlos, saber que están bien, que vuelvan con su madre», a él nadie le busca. Para la policía alemana, donde se presentó una denuncia al día siguiente de la desaparición, «es un asunto que debe resolverse en España». Para la Policía española, él es un padre que está con sus hijos y ella no puede denunciar secuestro parental «porque la adopción está bloqueada».

«No encuentro explicación»

Lo está por su marido, que no ha iniciado los trámites de divorcio, pero sí el bloqueo de la adopción. «Lo hizo el día 1 de diciembre, en Oviedo. Al día siguiente de fugarse de nuestra casa y ante el mismo notario en el que en octubre lo había autorizado».

Un mes de octubre en el que Miriam, su marido y los bebés «pasamos unos días en Asturias, para que los abuelos conocieran a los peques. Toda la familia estaba encantada con ellos, son unos niños tan buenos, duermen toda la noche, comen bien...» se le entrecorta la voz.

Lo hace porque la estampa familiar que relata «fue la que viví hasta el mismo 30 de noviembre. No hubo discusión previa, nada me hizo sospechar, no encuentro explicación a lo que ha hecho mi marido. Mis padres están destrozados. Como mis hermanos. Las familias se conocen de toda la vida. Él es la persona en la que más he confiado, a la que más quería y hoy solo tengo de él un mensaje de texto en el móvil en el que me comunica que se ha ido con los bebés. Después, el bloqueo».

Contenido Patrocinado

Fotos

Vídeos