Los municipios asturianos instan a un consumo responsable de agua frente a la sequía

El embalse, ayer, de los Alfilorios, que abastece a Oviedo y está al 31,1% de su capacidad.
El embalse, ayer, de los Alfilorios, que abastece a Oviedo y está al 31,1% de su capacidad. / ROMÁN

Varios ayuntamientos han publicado bandos y son muchos los pueblos que han visto cómo en sus fuentes se ha reducido el caudal

M. M. C. / B. G. H. / D. L. GIJÓN / CANGAS DEL NARCEA / OVIEDO.

Los embalses asturianos están al 82,32% de su capacidad, con 419 hectómetros cúbicos, siete menos que la semana pasada. Pero solo tres de ellos se destinan a abastecer de agua potable a la población asturiana. El Consorcio de Aguas de Asturias (Cadasa) echa mano de los de Arbón (está al 91,94%) y el sistema Tanes-Rioseco (al 84,53%), lo que hace que está garantizado el suministro para gran parte de la región. El tercer embalse es el de los Alfilorios, que surte las necesidades de Oviedo y está al 31,1% de su capacidad. Eso ha hecho que la capital del Principado sea una de las primeras en solicitar un consumo responsable a sus vecinos.

La concejala de Infraestructuras y Servicios Básicos, Ana Rivas, asegura que «estamos en situación de emergencia, pero en Oviedo, gracias a que estamos conectados a Cadasa, podemos aguantar. Si no, estaríamos bajo mínimos». Actualmente, el consorcio aporta el 33% del consumo de la capital y Rivas apunta que «los ciudadanos no vamos a notar sequía alguna. Estamos tirando de reservas». Y es que Oviedo también está realizando bombeos directamente desde el río Nalón en Palomar (Ribera de Arriba).

Muchos otros municipios, como los de Aller, San Martín del Rey Aurelio, Belmonte de Miranda, Cangas del Narcea, Allande, Parres, Amieva y Cangas de Onís, han publicado bandos llamando a sus vecinos a un consumo moderado y racional del agua, ya que numerosos manantiales están bajo mínimos. En Allande, por ejemplo, 19 abastecimientos están afectados, mientras que en Belmonte de Miranda se llegó a cortar el suministro la madrugada del pasado martes: «Ya se habían hecho en julio, pues este año la sequía se ha notado especialmente», indicó la alcaldesa, Rosa Rodríguez.

En Cangas del Narcea, su regidor, José Víctor Rodríguez, aclara que «no se trata de una medida excepcional. En 2015, por estas fechas, sucedía lo mismo. Es una medida preventiva con la que pretendemos evitar restricciones o cortes de suministro». Además, recuerda que el bando no supone ninguna restricción, sino que se pide «un consumo responsable». Sea como fuere, lo cierto es que el concejo ha recurrido al bombeo de agua del río para llenar el depósito de El Fuejo. Es más, la centenaria fuente de El Reguerón apenas tiene un hilo de agua: «Solo sale agua de un caño y muy poca. Hace unas semanas que no baja nada por él y como sigamos así, se secará el otro también», apunta Francisco Menéndez, vecino de la zona.

En Pilotuerto, Tineo, vive María del Carmen Sánchez, quien explica que el embalse de La Florida no abastece a la población y que «la sequía se aprecia mejor en las fuentes y los manantiales». Pero la fuente del pueblo se ha secado. Señala que «el año pasado ya apenas hubo agua, pero este invierno se secó por completo». La única solución que tienen es extraer agua de un pozo.

En Gijón, de momento, no hay problemas de abastecimiento, pues tiene varias fuentes de suministro. El 6% llega del acuífero Somió-Deva-Cabueñes, el 4%, del manantial de Llantones; el 28%, de los manantiales de Arrudos y Perancho, y el 62%, de Cadasa. Además, el municipio cuenta con depósitos en La Perdiz, Roces, Cerillero, Castiello y La Olla.

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