El Comercio

Museos de Asturias

Museo De La Cera-Infazón

  • El museo De la Cera-Infanzón da salida, en fin, a todas las pasiones que conviven en la casa, en la familia. Celestino dice «no ser capaz» de estarse quieto, salta de la cama y se pone a trabajar en el taller aledaño en lo que sea

FICHA DEL MUSEO

Dirección: San Esteban de Relamiego

Horario: De 16 a 20 horas. Solo en Semana Santa y del 1 de julio al 1 de octubre.

Precio: 3 euros. Grupos: 2 euros.

Teléfono: 985 80 09 10 | Web: http://museodelacerainfanzon.com

DESCRIPCIÓN

Hay museos que dan cuenta de una realidad cultural, o patrimonial. Hay otros que muestran todo lo que ha quedado en los arcones, que nacen del entusiasmo y cierto exhibicionismo: es el caso del museo de la familia De la Cera-Infanzón.

Dice su fundador y responsable, Celestino de la Cera, que en el enorme caserón familiar quería establecer un museo «ameno», en el que aquellas personas que no fueran entendidas en arte «no se aburrieran. Parece que hoy en día hay que ser un experto para disfrutarlo».

En un principio parece un etnográfico: recibe al visitante una cocina de otro tiempo, herencia del patrimonio familiar. Y luego, las caballerizas, que conviven con la barra del bar que regentaba su padre.

Pero no es un etnográfico, como se descubre al atravesar el patio y visitar la panera: allí hay cajas de música, coleccionadas sobre todo por la mujer de De la Cera; hay madreñas hechas por él; y, al lado, un seiscientos: «Voy a hacer una escultura con Carrillo y Fraga en el asiento delantero y Felipe González y la Pasionaria en el de atrás. Van a echarme del pueblo», ríe, antes de pasar al lado de un estanque con peces de colores bajo la atenta mirada de una señora, de la finca de al lado, que nos contempla con curiosidad.

En el edificio principal, donde vive la madre de De la Cera, se exhiben sus propias esculturas, hechas con materiales aprovechados; su colección de reconstrucciones navales; otra colección de telares (realizados por su madre); una de muñecas –también adquiridas en sus viajes–; y las pinturas que realiza este enmarcador de profesión.

El museo De la Cera-Infanzón da salida, en fin, a todas las pasiones que conviven en la casa, en la familia. Celestino dice «no ser capaz» de estarse quieto, salta de la cama y se pone a trabajar en el taller aledaño en lo que sea. ¿Lo siguiente? «Violines. Hace poco aprendí a tocar y me dije: “Si Stradivarius podía... ¿Por qué yo no?”»