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Museos de Asturias

Parque de la Prehistoria de Teverga

  • El Parque de la Prehistoria de Teverga no ofrece más espectacularidad de la que tiene de por sí: está oculto entre montañas y convenientemente integrado en el entorno

FICHA DEL MUSEO

Dirección: San Salvador de Alesga - Teverga

Horario:

- Del 1 al 28 de febrero y del 1 al 31 de diciembre (temporada baja):

Jueves y viernes, de 10:00 a 14:30 y de 15:30 a 17:30 horas.

Sábados, domingos y festivos, de 11:00 a 14:30 y de 15:30 a 18:30 horas.

Lunes, martes y miércoles, cerrado, excepto 9 de diciembre.

Cerrado: Del 1 al 31 de enero.

- Del 1 de marzo al 30 de junio y del 1 de septiembre al 30 de noviembre (temporada media):

De miércoles a viernes, de 10:00 a 14:30 y de 15:30 a 18:00 horas.

Sábados, domingos y festivos, de 10:30 a 14:30 y de 16:00 a 19:00 horas.

Lunes y martes, cerrado, excepto 25 y 26 de marzo, 1 y 2 de abril y 9 de septiembre.

- Del 1 de julio al 31 de agosto (temporada alta):

Todos los días, de 10:30 a 14:30 y de 16:00 a 20:00 horas.

Precio:

General: 5,90 €

Reducida: 3,50 €

Grupos a partir de 20 personas

Niños/as de 4 a 11 años

Familia numerosa

Personas con discapacidad

Mayores de 65 años

Entrada Gratuita de 0 a 3 años

Entrada al Parque con taller didáctico:

General: 7,40 €

Reducida: 5 €

Talleres didácticos: 1,50 €

Web: http://www.parquedelaprehistoria.es

DESCRIPCIÓN

El Parque de la Prehistoria de Teverga no ofrece más espectacularidad de la que tiene de por sí: está oculto entre montañas y convenientemente integrado en el entorno (sus tres edificios están cubiertos de césped, se camuflan); y a 50 minutos en coche de Oviedo.

El equipamiento consta de tres edificios, aunque la auténtica visita comienza en el segundo de ellos, el edificio museístico que, como explica el propio personal, «persigue responder las preguntas periodísticas» antes de entrar en materia: «El qué, el cómo, el quiénes, el cuándo y el dónde» del arte rupestre, condensado en el edificio siguiente.

Esta «muestra universal» del arte rupestre en el arco atlántico comienza, pues, por los fragmentos, los paneles, los pigmentos y las reproducciones para sumergir al visitante, literalmente, en lo que le espera: las propias condiciones de la edificación dotan al espacio de una temperatura y humedad cavernarias y características, mientras que le guían por esas cuestiones básicas.

A continuación, el visitante pasa a la tercera y última construcción siguiendo la senda que atraviesa el recinto, la Senda del Oso. Este tercer edificio semisubterráneo contiene las reproducciones de lo más reseñable de las cuevas de Tito Bustillo, Niaux y Candamo, alumbradas artificialmente por unas luces que simulan la iluminación de lámparas de linóleo.

La experiencia, en la que siempre participa uno de los guías del museo, no deja «nada al azar», como ellos explican: «Hay emociones, hay misterio, hay formas... Y voluntad de desarmar mitos».