Nace el primer laboratorio privado de conservación de ADN de Asturias

El periodista Ramón Sánchez Ocaña; Aurora Astudillo, directora científica del Biobanco de Asturias; Tania Fernández Navarro, directora de Criogene; y Eva Pando, directora del Idepa, ante una foto de Rosalind Franklin, investigadora británica que fotografió por primera vez el ADN, en 1952. /  ÁLEX PIÑA
El periodista Ramón Sánchez Ocaña; Aurora Astudillo, directora científica del Biobanco de Asturias; Tania Fernández Navarro, directora de Criogene; y Eva Pando, directora del Idepa, ante una foto de Rosalind Franklin, investigadora británica que fotografió por primera vez el ADN, en 1952. / ÁLEX PIÑA

«El genoma de cada uno formará parte de nuestro historial médico. Quizá lleguemos a verlo pronto», dice Sánchez Ocaña en la presentación de Criogene

LAURA MAYORDOMO OVIEDO.

Conocer el ADN, el código genético que contiene «el mensaje de la vida», abre un horizonte que «puede parecer de ciencia ficción, pero que no lo es». Desde servir como prueba de paternidad o permitir la identificación de una persona hasta saber qué posibilidades tenemos de desarrollar una enfermedad de origen genético y recibir un tratamiento personalizado. Porque en el futuro no se curará a personas enfermas sino «genes alterados». Lo dijo ayer en Oviedo el periodista y divulgador sanitario Ramón Sánchez Ocaña, que bromeó con la idea de que, con los avances que permite el estudio del ADN, el nombre de su mítico programa de televisión 'Más vale prevenir' ha quedado obsoleto. La medicina del futuro, afirmó, «no será preventiva ni curativa sino predictiva» y así, confió, «quizá lleguemos a ver pronto que el genoma de cada uno de nosotros formará parte de nuestro historial médico».

Sánchez Ocaña y Aurora Astudillo, profesora titular de Anatomía Patológica vinculada al HUCA y directora científica del Biobanco del Principado, ejercieron ayer de padrinos en la presentación de Criogene, el primer laboratorio privado de capital íntegramente asturiano dedicado a la conservación de ADN en la región.

Detrás de la empresa están Tania Fernández Navarro, Roly Rodríguez y Fernando Sicilia, como socios mayoritarios, y Funerarias Reunidas de Asturias. Tras más de cuatro años madurando la idea, el pasado mes de enero Criogene comenzó su andadura en el vivero de empresas de Ciencias de la Salud de Oviedo, ubicado La Corredoria, en el entorno del Hospital Central.

350 euros

A partir de abril en ese laboratorio se conservarán tres muestras de ADN. Una cuarta estará en instalaciones de la Universidad de Oviedo. Éstas se obtienen, con un bastoncillo, de la mucosa bucal del cliente. Es tan sencillo que uno puede hacerlo en su propia casa con el kit que se le proporciona. Otra opción es acudir a las instalaciones de Criogene para que la muestra se le tome allí. «Por cuestiones de seguridad y confidencialidad, se firma un contrato de conservación del ADN para diez años. Transcurrido ese tiempo le enviamos una notificación y el cliente tiene la posibilidad de prorrogarlo o extinguirlo», explicó Fernández Navarro. El precio son 35 euros al año.

Criogene solo conserva, no analiza el ADN, aunque ofrece un servicio de asesoramiento para quien precise desentrañar la información genética y precise un análisis concreto. «Queremos concienciar a la población de la necesidad de conservar esta molécula», añadió la directora de la empresa, que reconoció la dificultad implícita en esta tarea. Como la tuvo en su día «convencer de que la donación de sangre y órganos podía salvar vidas», comparó.

Vivir bien 140 años

El ADN no solo puede salvarla sino alargarla. Ya se han llevado a cabo experimentos con ratones a los que se dio la denominada 'enzima de la inmortalidad', la telomerasa, y se demostró que vivían un 40% más. Eso llevó a Ramón Sánchez Ocaña a asegurar ayer que «llegar a vivir bien hasta los 140 años ya empieza a dejar de ser un sueño», aunque su afirmación generara reacciones escépticas entre el público.

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