El negocio del 'oro rojo'

Cientos de personas se dedican a estas alturas del año al ocle, la codiciada alga que compran empresas de la región, de Marruecos y de Asia y de la que se obtiene el agar

Una cuadrilla de recolectores de algas de arribazón. / NEL ACEBAL
Jessica M. Puga
JESSICA M. PUGAGijón

Las playas asturianas se tiñen de rojo en esta época del año. Se llenan de algas que, lejos de verse como una molestia, son consideradas como el primer paso de un lucrativo negocio del que cada año se benefician miles de personas en toda la región y fuera de ella, porque empresas de ámbito nacional e internacional se interesan y pagan por el ocle de aquí. Una oportunidad que esta temporada se inició con una ‘guerra’ que enfrentó a los sectores pesquero y de arribazón e incluso a los recolectores entre sí.

El Principado regula anualmente las campañas de extracción de algas susceptibles de aprovechamiento industrial, como es el caso del gelidium corneum, más conocido en la región como ocle. La resolución emitida el 9 de junio por la Consejería de Desarrollo Rural y Recursos Naturales y publicada en el BOPA el día 16 establecía que, entre los cuatro sectores en los que se subdivide la costa asturiana, los buzos podrían extraer un total de 4.600 toneladas: 500 desde la Punta Rebollera, en Cudillero, hasta el Cabo Peñas; 2.000, entre este y la ría de Villaviciosa; 800 toneladas más de ahí hasta el Cabo la Mar y, como último sector y novedad de la temporada, entre el cabo y la ría de Tinamayor, en Ribadedeva, se podrían sacar hasta 1.300 toneladas. Fue por este último tramo por el que empezaron los problemas, porque hacía 29 años que los barcos no salían a extraer algas del fondo marino en el sector más oriental de Asturias.

Secado. Un tractor se encarga de esparcir el alga roja por el prau para que se seque. / NEL ACEBAL

Las críticas más fuertes procedieron de algunos recolectores de arribazón, que veían que la salida de los barcos reduciría la cantidad de ocle que llega a las costas y que ellos se encargan de coger. La Asociación de Amigos y Vecinos de Llanes (Avall) presentó un recurso que atendió el Tribunal Superior de Justicia de Asturias. Por él, el 3 de julio, fecha en la que el Principado había establecido que empezaran a salir los 28 barcos con licencia, estos permanecieron amarrados. Lo estuvieron hasta el 5 de julio, cuando el TSJA levantó la suspensión cautelar al desestimar el recurso interpuesto por Avall.

El próximo viernes día 29 se cierra la costera. «Estamos contentos, aunque no pudimos salir a trabajar muchos días, pues vino un verano muy revuelto», explica Manuel Buenaga, patrón mayor de la cofradía de Ribadesella. Según el calendario fijado por el Principado, que regula, además de las fechas de inicio y fin, que solo podrán trabajar de lunes a viernes, los pescadores tenían a su disposición 65 días, de los cuales, explica el patrón, «solo aprovechamos 40». «Con lo bien que están los campos, si nos dejaran, arrancaríamos el doble», apunta Buenaga, quien con su barco ‘Uribarri’ extrajo del codiciado ‘oro rojo’ «una media de 4.500 kilos al día».

Producción. Recogida del ocle acumulado en la playa de San Lorenzo de Gijón. / DANIEL MORA

Son los buzos los que se encargan de arrancarlo y de, como exige el Principado, dejar un resto de biomasa de, al menos, un 25% para su regeneración. «El ocle es un recurso renovable, es como explotar un campo o cualquier otra especie pesquera», recuerda el decano de la Facultad de Biología, José Manuel Rico Ordás, autor de una tesis dedicada al ocle y colaborador de la consejería al respecto.

«El criterio aplicado es nunca explotar más de lo que se produce al año, cantidad que la consejería conoce porque tiene el estudio previo. La prueba de que los niveles de ocle se mantienen está en los tres sectores asturianos, que se llevan explotando con la misma intensidad, al menos, 30 años. Basándonos en ellos podríamos concluir que su explotación es potencialmente sostenible», sentencia el profesor.

Maquinaria. Los tractores bajan a la arena de la playa de Barro a por el alga. / NEL ACEBAL

De que los controles se hacen da fe Manuel Buenaga. «Dos veces estuvieron los vigilantes midiendo la mercancía en nuestro barco», cuenta. Así como también se controla a los ocleros ‘piratas’ que bajan a la arena a por el preciado tesoro sin permisos ni nada. «Nosotros tenemos que estar dados de alta en autónomos, tener la licencia del Principado, la maquinaria registrada y en regla... y mucho humor», asegura Fernando Abad, el que fuera hasta hace unas semanas presidente de Ocleros del Oriente. Lo dice porque en los cinco años que lleva dedicándose a las algas de arribazón ha visto ‘guerras’ como la que inició esta temporada, que la mar es caprichosa y no siempre devuelve lo que se invierte y cómo estos ‘piratas’ sacan beneficios sin inversión. «El gasto previo varía mucho, pero las cuadrillas que invierten bien que tienen un par de tractores para el agua, otro en el prau y algo para transportar, desembolsan 100.000 euros fácil», explica Abad, quien trabaja en la zona más oriental de Llanes, donde más intrusos llegan, «sobre todo de Cantabria». «En este negocio lo que no factures en fecha es como si no lo cogieras. Además, este año está viniendo muy mal tiempo, no para de llover y nosotros hasta que el ocle no está seco es como si no lo tuviéramos», explica Abad. Su calendario empezó a contar el 15 de agosto y no se detendrá hasta el 31 de marzo. Por el momento están sacando, secándolo y almacenándolo, pues el precio de venta, los ocleros de arribazón, no lo sabrán hasta octubre o noviembre.

Barcos. Descarga de ocle de barcos pesqueros en el puerto de Llanes. / NEL ACEBAL

«Hace dos años, vendimos el kilo a 1,80 ó 1,70 euros, aproximadamente, y el pasado a 2,50, pero eso no fue normal, hubo mucha demanda y, claro, el precio subió. No creo que este año vuelva a pasar algo así», cuenta Abad. Tampoco lo cree Antonio Oves, que lleva treinta años, desde los 14, dedicado al ocle. De hecho, él se muestra pesimista y no cree ni que la cantidad supere el euro porque «otros países han abierto sus cupos de exportación». Por ejemplo, en Marruecos, donde está una de las fábricas más grandes dedicadas al tratamiento de este alga de la familia de las gelidium, «lo está pagando ahora a 2,50 dólares –2,09 euros al cambio–», cuenta Oves, mientras explica que el país africano es uno de los principales productores y también uno de los más importantes compradores porque su recolección no es suficiente para cubrir sus necesidades.

La competencia internacional juega un papel importante en el negocio. Competencia que afecta a Asturias, donde dos empresas se reparten el mayor trozo del pastel: Roko, situada en el Polígono de Silvota (Llanera)y Agar de Asturias, con sede en Bricia (Llanes). «La mercancía de tres de los cinco barcos de los que me encargo en el Principado se queda en casa, pero la de los dos restantes es para exportación», apunta Oves, e indica, además de a Marruecos, a los países asiáticos como los mayores demandantes del codiciado ‘oro rojo’. «Del ocle se extrae agar, que es un polisacárido. Este compuesto, que se encuentra en la pared celular de la planta, tiene aplicaciones en biotecnología, farmacología y en la industria alimentaria», explica el profesor de la Universidad de Oviedo Rico Ordás. El agar es lo que se extrae en las fábricas que compran el ocle. «Cuando una industria asiática compra nuestro ocle, lo transforma y luego vende el agar más caro, claro, por todo el mundo, incluida España», apunta Oves.

Hasta marzo o abril, es decir, hasta que termine la cosecha y los precios alcancen su techo, los ocleros no sabrán su rentabilidad total. Los pescadores, por su parte, están vendiendo el alga en la rula «a 73 céntimos», indica el patrón de Ribadesella. «Rentabilidad sí que da, pero en mi caso, por ejemplo, estamos trabajando seis personas. Mi hermano se ha hecho un cursillo para estar en cubierta que le ha costado 3.000 euros, los buzos cobran unos 30 céntimos por kilo, hay que mantener los barcos, tener las licencias... Se queda mucho por el camino», enumera Buenaga.

La marejada con la que empezó la temporada, justo en el momento en el que la Consejería de Desarrollo Rural y Recursos Naturales confirmó que los barcos podrían volver a salir a por ocle desde los puertos de Ribadesella, Llanes y Bustio, ya está calmada. «Hay follones hasta que empieza la temporada, luego pasan los días, empiezas a trabajar y se te olvida. Ahora cada uno está a sacar lo más que pueda y ya, lo que no quita para que haya algún roce puntual», recalca Abad. «De momento este año no estamos notando la presencia de los barcos», asegura el actual presidente de la Asociación de Ocleros del Oriente, Juan Carlos González. Dice de momento porque la Consejería permitió la salida de los barcos este año dentro de un estudio que durará unos dos años. «El arribazón que llega al Oriente proviene de los campos de Lastres, lo que arrancamos de la frontera con Cantabria lo notarán, si acaso, en San Vicente de la Barquera», sentencia Oves.

Por el momento, lo que pide el presidente de la Asociación de Ocleros del Oriente al Principado es «normalizar» la práctica, ya que no hay una «normativa específica» que regule muchos aspectos. Por ejemplo, en cuanto a la forma en la que los tractores pueden coger ocle en la costa. «Lo que está claro es que no vamos a volver al carro y a la burra», sentencia. Al respecto, Rico advierte de que la introducción de maquinaria en el arenal, bien hecha, afectaría lo mismo que el turismo o las construcciones. «La cuestión es no someterlo a una actividad tan intensiva que lo modifique».

Las licencias expedidas para trabajar el ocle en 2010 fueron 38. Este año han sido 188, por lo que la cifra se ha multiplicado casi por cinco. Tal es la pujanza del negocio del ocle, que habita aguas limpias y muy batidas, a entre 5 y 10 metros de profundidad y que Asturias tiene a su disposición.

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