La subida de temperaturas en Asturias amenaza con acelerar el deshielo y provocar más aludes

Una mujer camina entre paredes de nieve por la carretera al puerto de San Isidro. / JUAN CARLOS ROMÁN

Los puertos de Tarna y San Isidro abren con riesgo de avalanchas. Se prevé un incremento de doce grados en cuatro días en el Principado

GLORIA POMARADA / RAMÓN MUÑIZ GIJÓN.

Tan cargadas de nieve están las montañas que una leve subida de temperaturas amenaza con desestabilizarlas, multiplicando las avalanchas. Es el escenario que ahora temen los responsables de las infraestructuras. «Aunque estén abiertas las carreteras, conviene extremar las precauciones, pues los aludes con este calentamiento van a ser frecuentes en el contexto de toda la red», advirtió ayer José María Pertierra de la Uz, director general de Infraestructuras.

El pronóstico de la Agencia Estatal de Meteorología (Aemet) para hoy es de rachas de viento de hasta 90 kilómetros por hora en el suroeste, cota de nieve que se retirará hasta terminar el día en los 1.800 metros de altitud y progresiva subida de temperaturas. Su previsión municipal anuncia que el jueves se alcanzarán los 21 grados en Grado, Pravia y Candamo y máximas de 20 en Colunga y Gijón. Son valores muy distintos a los de ayer. Aunque el temporal empezó a amainar, la máxima no pasó de los 9,2 grados y la mínima en la red automática de Aemet fue de -7,5 en Pajares. De confirmarse el parte, en cuatro días la región ganará hasta 12 grados.

«Cuando suben las temperaturas se produce la fusión de la nieve y esto da lugar a aludes de nieve mucho más densa y pesada, menos rápidos que las avalanchas de nieve reciente, pero también muy dañinos», expone Cristina García Hernández, geógrafa de la Universidad de Oviedo especialista en la materia. En el denominado como alud de nieve húmeda o fusión, la subida rápida de temperaturas incrementa «el contenido líquido de la masa de nieve, haciendo que gane mucho peso al incrementar su densidad; eso provoca una pérdida de cohesión del manto nival», indica. La avalancha cae más lentamente, «puede alcanzar los treinta kilómetros por hora» y, a diferencia de los aludes de los últimos días, éstos «pueden darse en pendientes no excesivamente acusadas», ilustra.

A la espera del fenómeno, las cuadrillas de mantenimiento tienen trabajo de sobra. El único puerto cerrado anoche era el de Ventana, donde se luchaba contra dos kilómetros de nieve. Tarna abrió a media tarde pero, como San Isidro, con aviso de uso de cadenas y riesgo de alud. Además estaban cerradas la carretera Poncebos-Sotres (dejando pasar solo a los vecinos), la de acceso a Los Lagos, Ibias-La Regla de Perandones, Tuiza-La Cubilla y la vía al Alto de la Garganta.

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