La nieve sacia la sed de los viñedos de Cangas

José María Martínez muestra la resistencia de la viña. / B. G.
José María Martínez muestra la resistencia de la viña. / B. G.

El temporal ejerce de remedio natural frente a los daños de insectos como el 'pedrolo'

BELÉN GARCÍA CANGAS DEL NARCEA.

Hacía años que los viñedos de las abruptas laderas del suroccidente no se teñían de blanco. ¿Cómo afecta la nieve ahora que las viñas se quedan al desnudo y los viticultores aprovechaban el letargo de la planta para podarlas? «Cuando viene en su momento es muy buena», cuenta José María Martínez, presidente de Aprovican, Asociación de Productores y Elaboradores de Vino de Cangas. Las heladas tardías y la sequía protagonizaron la anterior campaña que, a pocas semanas para la vendimia, fue rematada por una tormenta de granizo. Por eso, Martínez subraya la importancia de que el temporal llegue en cuando debe, de que «el invierno sea invierno y el verano, verano».

La nevada, según explica, no daña al viñedo. Al contrario. Llega para suplir la falta de agua que castigaba las plantas como consecuencia de la sequía de los últimos dos años. La capa de nieve cala en el terreno, que lo absorbe como una esponja. «Esta nieve ayuda a reponerse de las carencias hídricas que se viene arrastrando», argumenta Martínez. La planta acumulará este agua y podrá reponerse, sin embargo, ello no garantiza que las plantas no vayan a sufrir por una futura falta de precipitaciones, como la de la temporada pasada. «Si vuelve a venir una sequía, las plantas necesitarán agua a pesar de esta nieve», aclara.

Aunque es temprano para aventurarse a afirmarlo, esta nevada y el aporte hídrico a la vid podría influir en la cosecha: «Es muy probable que, si no hay otras incidencias como una gran helada, las uvas sean más gordas y los racimos, más grandes», comenta con cautela este viticultor, consciente de que el tiempo es imprevisible y puede sorprender con alguna fechoría en plena campaña.

No obstante, esta capa de nieve que cubre los viñedos desempeña otra función de gran valor para la salud del viñedo. Resulta ser todo un remedio natural contras las plagas de algunos insectos especialmente dañinos para la planta, como el 'pedrolo', también denominado tornillo de la vid, que actúa en las yemas, cuando éstas se hinchan. «Este insecto no resiste este temporal y su incidencia se prevé menor», argumenta Martínez.

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