Nuevas protestas contra el sorteo para elegir a los alumnos bilingües de ESO

Los padres dicen que la medida es «demagógica y discriminatoria para quien se ha esforzado» y los directores replican que «es lo que dicta la norma»

E. RODRÍGUEZ GIJÓN.

Sigue la cascada de protestas por la exclusión de alumnos de Secundaria de la matrícula bilingüe. Primero fueron las familias del Instituto Fernández Vallín, de Gijón, las que señalaron que trece estudiantes del itinerario inglés-español de los colegios adscritos al instituto habían quedado fuera en primero de la ESO, ya que, al haber más demandantes (63) que plazas ofertadas (50), se eligió a los futuros alumnos por sorteo. A ellos se han sumado padres del Instituto Montevil, también en Gijón, donde ha habido el mismo número de afectados y los del IES de Candás, con cinco. En todos los casos critican el sistema empleado, el sorteo, «sin tener en cuenta ningún criterio». Especialmente, el académico.

Ven cómo después de animar a sus hijos a estudiar y a formarse, por una cuestión de azar, se quedan fuera del itinerario que venían cursando y solo les quedan dos opciones: o inscribirse en el de castellano o solicitar plaza en otro centro con clases en inglés y español. «Nos sentimos impotentes e indefensos», señalaban ayer el grupo de padres de Candás, que han visto cómo «niños con una nota media de nueve y medio se quedan fuera mientras que la de algunos afortunados roza el aprobado». «¿Qué jóvenes estamos formando? ¿Qué les vamos a argumentar para seguir estimulándolos al estudio?», preguntan.

Tanto la directora del centro como el del IES Montevil, César Suárez, dan la misma explicación. «Se somete a sorteo porque así viene recogido en la resolución de la consejería y no se establece criterio alguno», indica Suárez, que no tendría problema en que hubiera uno académico. Añade que no ve «nada extraño» en una medida que, en su centro, se ha venido repitiendo en diez de los últimos once años. «Solicitaron plaza 67 y este año hay para 54. Hemos hecho un esfuerzo porque el cupo es 50. Los grupos están completos y las plazas son limitadas. Es una cuestión de organización de centro. Pasa igual que cuando los alumnos piden cursar determinadas asignaturas y no se forman grupos -añade-. No siempre se puede atender todo lo que uno quiere y no podemos tener grupos por la mitad porque no hay profesores para ello».

Prever la demanda

Ésta es otra de las críticas de los padres, que ven en la elección del alumnado bilingüe «meros criterios de recursos humanos y ninguno pedagógico». Uno de los motivos que ha trasladado Educación a los centros es que «no se puede asegurar que vaya a haber profesorado para toda Secundaria», argumentando que la matrícula es cambiante. Los padres creen que sí podía haber mayor previsión. Y lo mismo opina Xixón Sí Puede. Su portavoz, Mario Suárez del Fueyo, reclamó ayer a Educación «una planificación adecuada para que ESO cuente con el mismo número de plazas bilingües que las que hay en Primaria. No es de recibo que se corte el itinerario por falta de profesorado». Las familias exigen una solución. Las de Candás, como las del IES Fernández Vallín, están dispuestos a movilizarse. Creen que «el sorteo es una medida demagógica. Igualdad, sí, para que todos tengan acceso a la Cultura, pero cuando llevas años haciéndolo tienes que demostrar tu interés estudiando. Es discriminatorio que quien se ha esforzado esté abocado a la misma suerte que quien no lo ha hecho».

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