Un nuevo ataque del lobo en Allande deja ocho ovejas muertas y cinco heridas

Sospechan que el ataque fue obra de varios lobos, que lograron acceder a la finca a pesar del cercado. / B. G. H.
Sospechan que el ataque fue obra de varios lobos, que lograron acceder a la finca a pesar del cercado. / B. G. H.

«De la noche a la mañana te quedas sin nada», lamenta el dueño, que tenía los animales en un cercado a doscientos metros de Corondeño

BELÉN G. HIDALGO CORONDEÑO.

Iván Conde no daba crédito a lo que presenciaba ayer por la mañana, cuando acudía a su finca, situada a unos doscientos metros de su casa en el pueblo de Corondeño, en Allande. Uno o varios lobos se habían ensañado con su rebaño. En concreto, había matado esa noche ocho ovejas y había dejado heridas a otras cinco. El lobo consiguió acceder al interior del cercado y ni siquiera el perro logró espantarlo.

«Una de las ovejas respira por la garganta y las demás que fueron heridas están cojas. Les tocó a todas», lamenta el ganadero Iván Conde. Cuenta que el ataque a su rebaño tuvo que ser obra de varios lobos. En algunas de las ovejas muertas se aprecia como el cánido se comió el vientre del animal; otras, en cambio, las mordió por la parte atrás, por las patas... Iván Conde confiesa sentir «ganas de llorar de rabia e impotencia al ver todo lo que uno trabaja y que, de la noche a la mañana, los lobos te dejan sin nada». No es la primera vez que sufren este tipo de ataques en su cabaña ganadera. «Hará como hace dos meses, el lobo nos mató dos terneros», señala Conde, que cuenta con un total de 170 cabezas de vacuno. La presencia de ovejas en su ganadería, afirma, se debe más a la tradición familiar: «Siempre tuvimos ovejas en casa para consumo propio y para vender algún cordero», dice.

Este ganadero allandés aún no se ha parado a cuantificar las pérdidas ocasionadas por este ataque. No obstante, señala que los daños son cuantiosos, pues las ovejas muertas estaban preñadas. «Iban a parir en los meses de enero y febrero. Así que no perdí solo la oveja, perdí también los corderos que traería», afirma.

Considera que la indemnización debería rondar los doscientos euros por cada oveja muerta, pero no prevé percibir dicha cantidad. «Tendrán que tasarlo, pero el daño ya está hecho», lamenta. A lo largo de la tarde, Iván estuvo esperando que la guardería de Medio Rural acudiese para certificar las muertes. Conde se muestra crítico con la política del Gobierno regional hacia esta especie. «En octubre, cuando casi se quema todo el pueblo nos dijeron que con el fuego se ahuyentaría a los osos y los lobos y mira la que se armó», añade.

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