«A los nuevos odontólogos nos están convirtiendo en mercenarios»

«A los nuevos odontólogos nos están convirtiendo en mercenarios»
Marcos Moradas, en su despacho de la Clínica Universitaria de Odontología, en la que también da clases. / MARIO ROJAS

El mierense Marcos Moradas, presidente de la comisión nacional de jóvenes dentistas, quiere fijar cuotas mínimas para los empleados que cobran a porcentaje

Laura Mayordomo
LAURA MAYORDOMOGijón

Uno de sus jefes en la Clínica Universitaria de Odontología tenía montada su propia consulta, «y ya con lista de espera», antes incluso de terminar la carrera de Estomatología. Marcos Moradas, mierense de 28 años, en cambio, llegó a compaginar cinco trabajos en otras tantas clínicas dentales, además de la docencia, para poder tener un sueldo según convenio (unos 1.500 euros). Y conoce a compañeros que semanalmente se recorrían 1.300 kilómetros sin salir de Asturias, trabajando cada día en una localidad distinta. Es solo una muestra de lo mucho que ha cambiado la profesión en los últimos años y un aspecto en el que Moradas quiere incidir aprovechando su reciente designación como presidente de la Comisión nacional de jóvenes dentistas -ya estaba al frente de esta sección en el Colegio de Odontólogos de Asturias desde 2016- para mejorar en la medida de lo posible las condiciones laborales del colectivo.

«Hay compañeros que recorren 1.300 kilómetros a la semana sin salir de Asturias»

Porque la vía considerada 'clásica' hasta hace unos años de montar una consulta propia es ahora mismo la menos habitual. La docencia o la investigación y trabajar para el servicio público de salud -donde apenas hay tres decenas de profesionales- son otras opciones una vez concluidos los estudios, aunque lo más común en estos momentos es que los nuevos egresados de Odontología acaben trabajando como autónomo para otro dentista o una empresa del sector dental. El problema de esta opción radica en que muchos jóvenes dentistas acaban trabajando a porcentaje, percibiendo una cantidad determinada en función de los tratamientos o las técnicas que lleve a cabo. «Se abre un melón muy importante que antes no había y es que hay veces que estamos recibiendo porcentajes muy bajos, del ocho, del trece, del treinta por ciento... Según el criterio que marque el empresario y uno acepte. En ocasiones, son porcentajes irrisorios. Y nos encontramos con que los compañeros se plantean ¿qué puedo exigir? Hay mucho desconocimiento».

Para poder darles respuesta, Moradas quiere avanzar en la implantación de una tabla de cuotas mínimas que sirvan como referencia a un colectivo que también pretende unifiquen los 52 colegios profesionales de toda España considerando como sus integrantes a los dentistas por debajo de los 35 años.

Dividendos a fin de mes

Advierte además de «un problema de precariedad» añadido a los porcentajes, los tiempos de trabajo o la capacidad de organizar la consulta. Y es que, «en muchas ocasiones se exigen dividendos a final de mes». Es decir, que si el joven dentista que trabaja como autónomo y a porcentaje no factura una determinada cantidad al mes «eso va en detrimento de su sueldo». Y, ante esa situación, «se puede caer en el riesgo de que a los jóvenes dentistas nos acaben convirtiendo en mercenarios» en un escenario de «una odontología de mercado» en la que, en lugar de reeducar al paciente o trabajar con él en la prevención, se acaben haciendo más técnicas de las necesarias. Por ejemplo, «donde se puede rehabilitar con ocho implantes, poner doce y dos sin función en boca de no conexión a la prótesis», expone Moradas.

Propuestas

Mejorar y facilitar la formación.
Con descuentos en transportes y en los principales cursos y congresos. Además, cursos 'on line' para jóvenes dentistas.
Asesoramiento legal.
Se está impulsando desde Asturias una jornada de actualización en aspectos legales de la profesión.
Promoción de la salud.
Campañas de información a la población sobre aspectos como salud bucodental y cáncer o prevención de caries en dentición de leche.

Señala además otra realidad, la de la existencia de «un número excesivo de dentistas nuevos» que deriva en una precarización de las condiciones laborales y «una bolsa de parados tremenda». Es ésta una situación de la que Asturias -con unos setecientos profesionales colegiados- se libra de momento ya que aquí el porcentaje de desempleados «es de un escaso cinco o diez por ciento y afortunadamente quienes están en esa situación dejan de estarlo en cuestión de meses». No obstante, teme que precisamente esto pueda suponer un 'efecto llamada' y que profesionales de otras comunidades vengan a la región en busca de una oportunidad.

Formación continua

Ofrecerles cursos eminentemente prácticos, descuentos en los principales congresos internacionales y tarifas especiales en distintos medios de transporte para facilitar los desplazamientos fuera del Principado para acudir a este tipo de citas son otros de sus objetivos. Porque, señala Moradas, la formación es fundamental en una profesión que avanza año a año. Y con ciertas particularidades ya que, si bien «antes los avances los introducía el profesional, ahora son los pacientes los que vienen preguntando por un determinado material o práctica concreta».

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