La obra de la plataforma de la variante, a punto de acabar después de trece años

La obra de la plataforma de la variante, a punto de acabar después de trece años

Un montículo de tierra y una escollera de 40 metros son los últimos obstáculos para terminar la base sobre la que se montarán las vías

RAMÓN MUÑIZ CAMPOMANES.

El 11 de julio se cumplieron ocho años desde que terminó la perforación de los dos macrotúneles de la variante de Pajares. El 13 también tocó aniversario. Ese día, pero en 2005, comenzaron las tuneladoras a trabajar, delante de un José Luis Rodríguez Zapatero que prometía que en 2009 los trenes de alta velocidad unirían Oviedo y León.

Las efemérides remiten a un tiempo en el que todo se medía en la variante por el avance de su plataforma. Miles de obreros perforaban túneles, fabricaban viaductos y avanzaban esa suerte de carretera sin asfalto sobre la que luego habría que montar la 'superestructura ferroviaria'. El término engloba la vía, la catenaria y el conjunto de sistemas que hacen circular al ferrocarril. En la obra más costosa jamás realizada en la región, el Ministerio de Fomento anunciaba en 2008 que la fase de plataforma estaba al 70%. En septiembre de 2010 precisó que había culminado el 96,5% de esa base rectilínea de 49,6 kilómetros que une La Robla y Pola de Lena.

Todo parecía entonces cuestión de semanas, pero el reloj se detuvo bruscamente. Dos años más tarde, Ana Pastor visitaba las obras e informaba de que «se están terminando las obras de plataforma, con un 97% de ejecución». Su departamento aseguraba que esta fase concluiría «en el segundo semestre del año». Otros dos años más tarde, en 2014, una nota de prensa indica que la plataforma «supera el 98%».

La fabricación de la base tropezó con un obstáculo que desbordó los cálculos de Fomento: la ladera de Campomanes. Sus arcillas y limo hacen que el terreno sea difícil de domesticar. Una pléyade de deslizamientos que constantemente mueven el suelo hacia el río Huerna convirtieron el lugar en una pesadilla para Acciona, la encargada de materializar el tramo Sotiello-Campomanes. La constructora firmó a finales de 2006 el acta de replanteo, y ahí sigue once años después, con los efectivos desplegados para tratar de culminar los 4.319 metros de plataforma encomendados.

La misión encara su recta final. Tras trece años de obra, la variante está a punto de disponer de toda su plataforma expedita. El avance en la contención de la ladera lo hace posible. Apenas queda por retirar unas pocas toneladas de material en las inmediaciones del Deslizamiento-5 (D-5) y culminar una escollera en el D-7, junto a la boca del túnel de Vega del Ciego, que marca el final del tramo.

En los últimos meses la constructora de la familia Entrecanales ha ido extendiendo la capa de la plataforma en las zonas ya sin trabajos pendientes, dejando los huecos para las arquetas y los desagües.

Últimos remates

Los operarios han ido avanzando también en la ejecución de la 'espina de pescado', una serie de canalizaciones de desagüe que quitará peso al D-5 y evitará que se desmorone la tierra sobre la plataforma ferroviaria. Resta todavía por cubrir la estructura con una capa de tierra para integrarla en el paisaje y reafirmar su contorno, ahora sostenido con una capa de gunita (hormigón propulsado) que presenta varias fracturas.

En el D-7 la maquina pilotadora ha terminado de insertar en el terreno, a ambos lados de la traza, cilindros con los que creó sendas pantallas. Su función es preservar la plataforma de los posibles deslizamientos. Una vez ejecutadas las pantallas, los operarios han empezado a extender el hormigón de la plataforma en la zona del viaducto. La última maniobra que resta es la de levantar la citada escollera, de unos 40 metros de longitud.

El martes, cuando este periódico supervisó la zona, una solitaria pala rellenaba de grava la cara posterior al murete. Cuando termine la faena, tocará retirar unas pocas toneladas de material para lograr la cota necesaria. En total, restan alrededor de 200 metros de plataforma, el 0,4% final de sus 49,6 kilómetros.

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Hay también operarios ampliando el tubo de drenaje transversal abierto bajo 'la catedral', el sobrenombre que tienen los túneles del Teso. Se le conoce así por la cantidad de hormigón empleado para proteger su estructura de la presión de la ladera.

La culminación próxima de la plataforma deja por primera vez el paso despejado para que se puedan montar las vías del lado asturiano. Fomento había encargado la instalación de la primera a Dragados, en 2014, en lo que es un ejemplo de adjudicación en falso: su firma permitía decir a la opinión pública que los grandes trabajos estaban ya encomendados, cuando la realidad de las obras impedía iniciar esta tarea. Ahora, con la constructora del Grupo ACS reclamando una compensación de 2,2 millones, Fomento ha optado por rescindirle.

Prepara un nuevo proyecto, esta vez con vías de ancho internacional, que espera acabar este año para licitarlo el próximo. Los plazos de los despachos hacen improbable que el montaje de vías comience antes de la primavera de 2018, lo que explica el ritmo parsimonioso que presentan ahora los últimos trabajos de la ladera.

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