El Comercio

La empresa proyecta utilizar estériles para rellenar las galerías de explotación

Un primer rechazo de la Confederación Hidrográfica del Cantábrico (CHC) obligó a la empresa Exploraciones Mineras del Cantábrico a reformular el proyecto inicial. La introducción de una serie de medidas para reducir el impacto ambiental de la inversión no cambió el voto del órgano ambiental, que advierte de riesgos para los recursos hídricos de la zona. Para solventar ese obstáculo, la empresa inició contactos con el Ministerio de Medio Ambiente, que instó a estudiar otras ubicaciones y minimizar el volumen de residuos.

La minera ha incidido en esto y ha presentado un nuevo documento en el que, además de examinar los pros y contras de siete escenarios diferentes, defiende la utilización de estériles para rellenar las galerías: «Aproximadamente un 53% del total de los estériles generados en el tratamiento de flotación, unas 1,9 millones de toneladas, se podrán introducir de nuevo en la mina en forma de pasta para relleno. El resto, el 47% aproximadamente, se depositará en seco en el exterior, formando el depósito permanente».

De este modo, esa instalación, rechazada también por la CHC, se reduciría de casi 16 a apenas 10 hectáreas, aunque la altura se mantendría entre 10 y 15 metros según el punto de medición.

Ante estos estudios, la Consejería de Medio Ambiente ha suspendido por tres meses el plazo para formular la Declaración de Impacto, a fin de que todas las partes puedan examinar los documentos.