El Comercio

El Instituto Geológico descarta que la mina de Salave afecte a los acuíferos

  • En un informe encargado por el Principado, expone que la industria es «perfectamente compatible» con la mejora de las lagunas

De un lado, Exploraciones Mineras del Cantábrico (EMC); de otro, la Confederación Hidrográfica del Cantábrico (CHC). Sus conclusiones sobre el impacto de la mina de oro de Salave en los recursos hídricos son tan dispares que la Dirección General de Minería y Energía ha recurrido a una tercera entidad para «incorporar en el procedimiento una información de contraste que permita, en su caso, formular con el mejor criterio técnico posible una declaración de impacto ambiental para el proyecto por parte del órgano ambiental». El árbitro designado es el Instituto Geológico y Minero de España (IGME).

El estudio, realizado en los meses de febrero y marzo en el entorno de las Lagunas de Silva, se ha centrado en las características hidrogeológicas del terreno y la composición de las aguas. De los datos obtenidos se desprenden unas conclusiones que no dejan lugar a dudas: «En relación al medio hídrico, -el IGME- no detecta ninguna incidencia relevante como consecuencia de la posible explotación minera, debido, en parte, a la pobreza de los acuíferos, al deterioro medioambiental de las Lagunas de Silva y al tratamiento de las distintas aguas que se producirán».

Además, señala que «considerando las características químicas, biológicas e hidrológicas de las Lagunas de Silva, éstas pueden ser un entorno favorable para un posible emplazamiento de algún tratamiento pasivo para mejorar la calidad de los efluentes mineros». La referencia responde al precepto de que la posible afección «hay que tomarla en referencia al proyecto que se plantea, tanto en sus aspectos mineros como de tratamiento de mineral», según se advierte en el texto.

El documento expone también que «no se detecta ninguna invasión de agua marina y sí se aprecia la existencia de barreras naturales, que benefician enormemente la confinación de las aguas en la mina, ante posibles avenidas imprevistas».

Así, en contra de lo que sostiene la CHC, que ha informado de forma desfavorable a dos propuestas presentadas por la compañía minera, el Instituto Geológico y Minero de España considera que «la implantación de esta industria extractiva se plantea como perfectamente compatible con los cauces (Orjales, Murias, Anguileiro), las aguas subterráneas y con el mantenimiento y mejora ambiental de las Lagunas de Silva».

Otro dato significativo de este estudio, que se da a conocer junto a un nuevo estudio ambiental de la promotora, es la detección de arsénico en el agua, cuyo contenido es «notablemente más alto que los habituales en zonas no mineralizadas». El IGME constata que su registro es mayor en la zona próxima a la concentración del oro e insta a tener en cuenta este dato al fijar parámetros de vertido, pero vaticina que, si se sigue la normativa, «la afección sobre el medio hídrico será mínima».