El Comercio
Peces recogidos para analizar.
Peces recogidos para analizar. / E. C.

La poza de Navia amaneció ayer con decenas de peces muertos flotando

  • El estancamiento y las altas temperaturas del agua parecen la causa más probable sin que en este caso hubiera agentes tóxicos externos

La poza de Navia amaneció ayer con decenas de peces muertos. El suceso, que no es la primera vez que se produce, ha vuelto a poner en alerta a vecinos y Ayuntamiento que urgen una actuación en la zona. El Consistorio dio aviso tanto al Seprona de la Guardia Civil como a la Consejería de Medio Rural que enviaron a la zona a sus técnicos para evaluar la situación.

Se recogieron varias muestras para su análisis aunque, a falta de conocer los resultados, las primeras impresiones sobre lo ocurrido son que «la falta de oxigenación, al no circular el agua por filtración como sucedía antes, sumado a las altas temperaturas que registra el agua estancada serían las causas de esta mortandad», explicó el alcalde Ignacio García Palacios.

También desde la Consejería, y a falta de conocer el informe definitivo de la necropsia de los peces recogidos, se apuntaba ayer que no parecía que hubiese ningún agente externo tóxico o similar.

El regidor García Palacios insistía ayer en la necesidad de buscar una solución a la situación del humedal, «un ecosistema importante, con cientos de aves migratorias y riqueza de especies vegetales y acuáticas, además de ser un lugar habitual de esparcimiento de los naviegos», que ha ido cayendo en desuso ante el progresivo deterioro.

Intervenciones insuficientes

El Ayuntamiento aprobó hace unas semanas una moción que solicita el estudio del proyecto de adecuación de La Poza y el pasado día 18, unas doscientas personas se manifestaron para reivindicar una solución definitiva a este espacio natural, bajo el lema 'Salvemos La Poza'.

Desde Demarcación de Costas se ha intentado resolver el problema en varias ocasiones -la última a principios de pasado mes de junio-, con tareas de limpieza y dragado, para abrir de nuevo la entrada de agua, pero las intervenciones no han sido suficientes y en poco tiempo las mareas vuelven a obstruir los canales de entrada y salida de agua.