El Comercio

«Celebraremos la Suelta del Pato como toda la vida», afirma la organización

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José Manuel Peláez, miembro de la organización, en el discurso. / D. S.

  • Dos menores de 16 y 13 años capturaron el ave en la playa de Cueva. «No la hemos visto sufrir», dicen en una fiesta controlada por agentes del Seprona

«Celebraremos la Suelta del Pato como toda la puñetera vida». Así de contundente se mostró ayer José Manuel Peláez, miembro de la organización de la Suelta del Pato, antes de que comenzara la celebración en la playa de Cueva, en Valdés, y tras leer las normas de participación. El popular encuentro vino precedido de polémica, ya que el presidente de la Coordinadora para el Estudio y la Protección de Especies Marina (Cepesma), Luis Laria, pidió expresamente la prohibición de la fiesta por «maltrato animal», haciéndose eco de un informe de la Asociación de Veterinarios Abolicionistas de la Tauromaquia y el Maltrato Animal, en el que se hablaba del estrés que sufrían estas aves en su persecución a nado.

Peláez fue muy crítico con esta reprobación y, sin citar a sus detractores, les calificó de «demagógicos». En velada referencia a Laria, que regenta el Parque de la Vida, señaló que desde este equipamiento «se organizan visitas guiadas para que los turistas y escolares hagan fotos y manoseen animales que no están en su entorno natural. Debe de ser que, al pasar por caja y pagar su entrada, a los animales los liberan del estrés». Además, añadió, son quienes «presumen de trofeos de caza colgados en la pared de su casa». Para zanjar la polémica, invitó a acudir a la fiesta a todos los colectivos que la descalifican «para que, al menos, hablen con conocimiento de causa», apuntó.

En la fiesta estuvieron presentes agentes del Servicio de Protección de la Naturaleza de la Guardia Civil (Seprona), que no impidieron la suelta del pato. Comprobaron que la organización contaba con todos los permisos necesarios y constataron que los animales se encontraban en perfecto estado tras la prueba, al igual que el veterinario que realizó un preceptivo informe.

En la desembocadura del Esva la organización soltó, como cada año, tres ejemplares, que intentaron capturar medio centenar de nadadores. El primer pato fue atrapado por Fran, un niño de 13 años del pueblo de Cueva, que logró coger al animal sin problemas, animado por cientos de personas que miraban desde la orilla. La segunda ave fue descalificada por la organización, ya que consiguió llegar a tierra, y las normas no permiten apresar al animal fuera del agua. El tercer pato fue capturado por un adolescente de 16 años de Muñas, Borja García, que participaba por primera vez en esta fiesta, algo que vivió con «mucha alegría».

El joven aseguró tras la prueba que «el pato no estaba estresado, se dejó coger bien». Los ganadores tuvieron que devolver el animal a la barca desde la que se suelta el ave, y no pudieron llevárselo a su casa como premio, algo que ocurría en los últimos años y que impide explícitamente la normativa municipal de Tenencia y Protección de Animales aprobada en 2015. De todos modos los jóvenes ganadores recibieron como premio un trofeo.