El Comercio

Aparece un oso muerto en Cangas del Narcea

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El cuerpo del animal muerto examinado por los expertos. / E. C.

  • El ejemplar, un macho de corta edad, fue hallado en un camino del pueblo de Moal

  • El animal no presentaba heridas visibles y tenía buen aspecto. Habrá que esperar a la necropsia para determinar las causas

Poco después de la una y media de la tarde, unos turistas andaluces daban la voz de alarma. A menos de un kilómetro del núcleo de Moal, en Cangas del Narcea, un oso yacía muerto a orillas del camino a Tablizas, a las puertas de la Reserva de Muniellos y dentro del Parque Natural de las Fuentes del Narcea, Degaña e Ibias.

Fueron los vecinos los que contactaron con los servicios de emergencias y hasta la zona se desplazaron miembros de la Guardería de Medio Natural y del Seprona de la Guardia Civil, que tomaron declaración a los testigos y cubrieron el cuerpo hasta la llegada de los veterinarios de la consejería.

«Pidieron, sobre todo a los niños, que se retirarán, porque podría ser algún tipo de enfermedad bacteriana», explicaban los residentes, quienes creen que el plantígrado descendió monte abajo por un reguero que da al camino y murió justo al llegar a la orilla de la vía. «Por la postura en que quedó no parece que bajase a vueltas ni nada parecido», apuntaban. De momento no se descarta ninguna hipótesis, desde una muerte natural a un posible envenenamiento, pero la causa de la muerte no se conocerá hasta que se realice la necropsia.

El ejemplar, un macho de unos tres o cuatro años de edad, «tenía buen aspecto corporal, no presentaba golpes ni heridas visibles y parecía un oso sano, pero los animales también se mueren», apuntaba el jefe de la sección de Biodiversidad de la consejería, y responsable del Plan de Conservación del Oso Pardo, Víctor Vázquez. «Si es una muerte natural, es lo que nos da la naturaleza; ahora si es una muerte por causas humanas, es una pérdida irreparable, estamos hablando de una especie en peligro de extinción que aunque últimamente estemos muy contentos porque haya más, la pérdida de un ejemplar siempre es grave», añadió.

Miembros de la consejería inspeccionaron al oso durante una media hora, ayudados por agentes de la Guardia Civil que reconocieron también los alrededores del lugar donde fue hallado y la ladera por la que se cree que descendió. Poco antes de las seis se procedía al levantamiento del cadáver, que fue introducido en una cuba para su traslado. Los vecinos comentaban que cada vez es más habitual ver a los osos rondando por los alrededores de Moal. «Ya casi estamos acostumbrados a convivir con ellos. No es la primera vez que matan ovejas cerca del pueblo y alguna vez incluso, junto a las casas», señalaban. De momento, «no suponen un problema para el hombre, pero si sigue aumentado la población, puede llegar a serlo, ya hay miedo», apostillaron.