El Comercio

Los cazadores niegan que la muerte del oso esté relacionada con su actividad

La Sociedad de Cazadores de Cangas del Narcea mostró ayer «la más enérgica condena» ante el hallazgo el pasado viernes de un ejemplar de oso abatido por un disparo en Moal, a las puertas de la Reserva Natural de Muniellos. La asociación quiso dejar claro, además, que el incidente «en modo alguno debe ligarse a la actividad cinegética que está perfectamente reglada y sujeta a la ley vigente en esta materia, y que en todo momento esta Sociedad observa fielmente».

Por eso, rechazan «las elucubraciones vertidas gratuitamente sobre la causa de este lamentable suceso, tratando de ligarlo a la práctica venatoria cuando no se ha llevado a cabo ninguna actividad de este tipo en el día de autos, ni en sus inmediaciones en fechas anteriores, siendo mucho más probable su vínculo con otras causas totalmente ajenas a la caza», algo que ya apuntó el martes la consejera de Desarrollo Rural, María Jesús Álvarez.

La asociación canguesa también explicó que sus miembros se han dirigido desde el primer momento a las autoridades competentes para ponerse a su disposición y colaborar en las investigaciones que se lleven a cabo para esclarecer el caso, «siendo los primeros interesados en su pronta resolución».

Además, y a raíz de los comentarios surgidos al respecto, apuntan que la Sociedad de Cazadores de Cangas del Narcea es miembro activo y colaborador en la defensa de las especies protegidas, y en particular del oso, y que así se puede acreditar a través de los convenios suscritos a este respecto con varias asociaciones ecologistas, entre ellas la Fundación Oso Pardo. En relación a ésta, señala que « opera con notabilísimo éxito en esta comarca en pro de la recuperación de esta especie emblemática cuyo crecimiento en la zona ha sido espectacular en los últimos años, con la cual convivimos y sostenemos el firme compromiso de su defensa».