El Comercio

Comienzan las obras de reparación del tramo de la A-8 entre Barres y Tapia

Primeros vehículos desviados en el tramo de la A-8, entre Barres y Tapia de Casariego.
Primeros vehículos desviados en el tramo de la A-8, entre Barres y Tapia de Casariego. / D. S. F.
  • Los trabajos para arreglar el firme durarán dos meses y el tráfico se desvía por el carril en sentido La Coruña, que será de doble circulación

El Ministerio de Fomento inició ayer las obras de rehabilitación del firme del tramo de la autovía del Cantábrico (A-8) entre Barres y Tapia de Casariego, entre los kilómetros 499,6 y 496. Las obras -que cuentan con un presupuesto de 671.790 euros- comenzaron con la señalización del trazado y tendrán una duración de dos meses, periodo en el que se abordará la demolición del firme deteriorado en el carril y arcén derechos de la calzada sentido Santander. Con posterioridad, se reconstruirá mediante la extensión de una capa de suelo-cemento sobre la que se dispondrán las mezclas bituminosas (con betún) nuevas.

El tráfico se desvió ayer, a las 19.45 horas, sin grandes retenciones, por la calzada opuesta, sentido La Coruña, que durante los trabajos funcionará con doble sentido de circulación. Los vehículos que circulen sentido Santander no podrán hacer uso de la salida 496 de la A-8 hacia Tapia-La Roda, por lo que deberán utilizar la salida 501 hacia Barres-Castropol y emplear itinerarios alternativos. De igual manera, el enlace de entrada Tapia- La Roda del kilómetro 496 tampoco se podrá utilizar para incorporarse a la autovía A-8 sentido Santander.

«Era un despropósito»

El alcalde de Castropol, el socialista José Ángel Pérez, recordó ayer que los baches que presenta la calzada «aparecieron cinco años después de la apertura, pues se inauguró en 2008 y se detectaron en 2013», por lo que el primer edil exigió que la obras de la autovía «queden perfectamente». El regidor castropolense cree que esta reparación «es un alivio para los usuarios», ya que, en su opinión, el estado que presentaba la vía «era un despropósito».

Los conductores que habitualmente circulaban por este tramo evitaban, en la medida de lo posible, circular por el carril derecho, ya que presenta una gran cantidad de baches y blandones (hundimientos) que dificultaban la conducción y dañaban los vehículos. Además, ponía en riesgo la circulación, al acumularse gran cantidad de agua en los huecos, como ayer quedó de manifiesto con la intensa lluvia caída momentos antes del cierre de este trayecto.

El tramo se encontraba en tan mal estado, que la velocidad había sido reducida de 120 a 100 kilómetros por hora para evitar cualquier tipo de accidente, una restricción de la velocidad que el alcalde tapiego, el popular Enrique Fernández, cree que debe recuperarse. «Lo normal es que vuelva a 120 al tratarse de una vía rápida», indicó el regidor en referencia a este tramo de la autovía del Cantábrico. Fernández también mostró su preocupación por cómo quedará la vía reparada. «Espero que usen buenos materiales», apuntó el alcalde, quien afirmó que el lugar en el que se encuentran los blandones «son zonas muy húmedas».