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Salomé Arias muestra botellas de agua tras tener que realizar un pedido extra en su supermercado.
Salomé Arias muestra botellas de agua tras tener que realizar un pedido extra en su supermercado. / D. S. F.

Luarca recupera el agua potable de forma provisional 32 horas después

  • Aqualia habilita un bombeo desde el río Negro y prevé arreglar hoy la avería mientras la hostelería se queja de falta de información

La villa de Luarca recuperó a las cinco de la tarde de ayer el agua potable, aunque de manera provisional, después de carecer de ella durante 32 horas. La empresa Aqualia, encargada del agua en el municipio, realizó dos análisis del líquido, uno en Villar y otro en la capital del concejo, que determinaron que los valores de cloro, turbidez y color estaban dentro de los niveles permitidos. «Es apta para el consumo», aseguraron fuentes de la empresa a EL COMERCIO. La avería que provocó el fallo en el abastecimiento se produjo en la tubería a su paso por La Venta. Los operarios de la empresa concesionaria del agua ya trabajan en su reparación y se espera que durante el día de hoy «pueda conectarse la red principal», indicó el regidor de Valdés, Simón Guardado. El agua potable se está suministrando de manera provisional a través de un bombeo directo desde el río. Y durante estas 32 horas, los vecinos se las han arreglado como han podido. Así, los supermercados de la villa de Luarca tuvieron que realizar ayer pedidos especiales de agua embotellada. El Árbol, por ejemplo, incrementó la venta de agua mineral durante la mañana de ayer en un 15%, aunque «se ha vendido menos que otras veces», explicaba Consuelo Rodríguez, responsable del supermercado, quien indicó que en otras ocasiones cuando se cortaba el agua en la villa «se vendía mucho más».

Y es que aunque no fuera potable sí siguió saliendo agua del grifo. En el Alimerka tuvieron que realizar un pedido especial de trescientas botellas, además de las cien garrafas de agua que ayer se pusieron a la venta. «Tememos que no nos llegue», indicaba Salomé Arias, encargada del establecimiento.

Perjuicios económicos

El enésimo fallo en el suministro causó malestar, especialmente en la hostelería. Muchos decían que no se les notificó. De hecho, muchos de los bares de la villa seguían en la mañana de ayer sirviendo cafés alegando que «las máquinas llevan una depuradora» y que «al calentar el agua no hay peligro».

«Nadie pasó a avisarnos», criticaba el gerente del Cronwell, Ignacio Pérez, quien puntualizó que esta carencia de agua potable le supuso un perjuicio económico; «tenemos que comprar el hielo», apuntaba. Tampoco pudieron cocinar la tapa que dan a sus clientes con la consumición, optando ayer por hacer garbanzos con callos precocinados.

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